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Baraguá
Paco Azanza Telletxiki

Categoría: Cuaderno de la Resistencia Escrita

27/03/2008 GMT 1

Cuba-EEUU: LA PELIGROSA NECEDAD DE GEORGE W. EMBUSHTERO

baragua @ 14:05
Hace tres semanas ardió buena parte del sur de California, aquel pedazo de tierra que en 1848 Estados Unidos arrebató a México por la fuerza y contribuyó a que los 2,3 millones de km2 que los ingleses les "dejaron" llegara a los 9,4 que hoy posee el país imperialista (todas las añadiduras posteriores a su independencia de 1776 fueron conseguidas a base de guerras, de compras ventajosas, del despojo a los indios de sus pueblos originales tras masacrarles y arrinconarles en pobres reservaciones y de acuerdos a punta de rifle).

Mientras el fragmento del territorio usurpado era pasto de las llamas, al presidente norteamericano no se le ocurrió otra cosa mejor que echar más leña al fuego de su guerra particular que, perdida de antemano, mantiene contra Cuba.

Era 24 de octubre, y el deshumanizado individuo anunció que endurecería más todavía el bloqueo vigente desde hace casi 49 años. Con el "altruista" propósito de "favorecer una transición hacia la democracia en la Isla", incitó a la población cubana a disentir, a los gobiernos del mundo a colaborar con la disidencia interna (la Unión Europea no dijo nada, guardó cómplice silencio) y, ebrio de soberbia y cinismo, llamó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias a levantarse contra la Dirección del país.

Casi nada. Si no fuera porque sus fascistas e ilegales medidas causan sufrimiento al pueblo que tanto quiero y admiro, me reiría ahora mismo en su propia cara.

Habló de transición hacia la democracia y, justo seis días después, hizo caso omiso a la petición de 184 países para que cese su criminal bloqueo que sólo aprueban cuatro miembros de la ONU (Estados Unidos, Israel, Islas Marshall y Palau, con la única abstención de Micronesia). "Invitó" a disentir a la población cubana obviando que sólo tres días antes, el domingo 21 de octubre, el 96,49% de los electores participó con sus votos secretos y voluntarios en las elecciones municipales (una quimera, sin duda, en los Estados Unidos y en cualquier parte del mundo); siendo válidos el 92,99%; nulos el 3,03% y quedándose el blanco (el color que la disidencia interna tiene la orden de utilizar en las elecciones) en un exiguo 3,93%. Llamó a las FAR a levantarse contra la Revolución que construye y defiende, como si de fuerzas mercenarias se trataran, ignorando el muy necio inquilino de la Casa Blanca que las FAR son, desde hace casi 51 años, el "pueblo uniformado".

¡Qué peticiones más absurdas para un pueblo cuya irrenunciable determinación es "socialismo o muerte"! ¡Qué poco ha aprendido George W. emBUSHtero de los errores cometidos por sus predecesores y de los propios!

Si fuera un poquitico menos necio (el socio de la familia de Bin Laden nunca será un tipo inteligente) se habría ahorrado la ridícula arenga del día 24, que sólo contentó a la desacreditada gusanera de Miami (ya sé que ese era uno de sus objetivos, pero aún y todo), y sin embargo suscitó la solidaridad con Cuba de prácticamente todos los pueblos del mundo.

Si fuera un poquitico menos necio, insisto, habría tenido en cuenta algunos de los muchos ejemplos que existen y certifican que al pueblo de Cuba no se le puede engañar, y mucho menos todavía con peticiones y argumentos tan pueriles como soeces.

En 1961, la Agencia Central de Inteligencia -CIA- demostró que no eran tan inteligentes como presumían, ya que sus analistas pronosticaron un levantamiento popular tras el desembarco mercenario de Playa Girón y ocurrió justo lo contrario: el incondicional apoyo del pueblo a su Revolución; en sólo 66 horas, el Ejército Rebelde y las Milicias liquidaron la agresión invasora. De esa implacable manera, los planes anexionistas y el prestigio (si es que lo tenía) de John F. Kennedy quedaron a la altura del subsuelo.

Treinta años después la URRS arrió sus banderas, y los países del Campo Socialista del Este siguieron su estela desintegradora subiéndose al carro devastador del neoliberalismo más crudo y rancio. Según sus enemigos, Cuba debió hacer exactamente lo mismo para no quedar aislada, ya que, decían, era un satélite de aquella potencia y sola no podría subsistir durante mucho tiempo. Estados Unidos, entonces con Bush padre ya decadente a la cabeza, endureció el bloqueo con la ley Torricelli (oficialmente "Ley para la Democracia Cubana, 1992) y, frotándose inútilmente las manos, "invitó" a la población cubana a rebelarse contra su propia Revolución. Obviamente, el gobierno estadounidense volvió a equivocarse y encajó otra rotunda derrota.

En pleno período especial, con William Clinton como sustituto del ex director de la CIA, la Helms-Burton (Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubana, 1996) fue aprobada con idéntico e inhumano propósito: rendir al pueblo cubano por hambre, enfermedad y desesperación; nada de eso sucedió en todos esos años, sin embargo. El vacío ideológico que esperaban encontrar los imperialistas no apareció por ninguna parte, sencillamente porque, como dijo Cintio Vitier, "los estaba esperando el pueblo de Céspedes, de Maceo y de Martí, algo más que una ideología, una vocación concreta de justicia y libertad".

Estos tres ejemplos hubieran sido suficientes para que cualquier adversario minimamente inteligente tomara nota y dejara de tropezar incesantemente con el mismo problema: "una Revolución en Cuba que no se doblega ni se rinde ni puede ser destruida" (Fidel, Pinar del Río, 2000). Pero Bush hijo (de tal palo tal astilla) no es una eminencia precisamente, sino todo lo contrario, y se comporta como todo el mundo sabe que se comporta.

Ya menospreció la capacidad defensiva del pueblo afgano e iraquí, y en ambos países está cosechando sendos fracasos. Ahora, con notable escasez de soldados y escasa capacidad de reclutamiento para sus "sorpresivos y preventivos" ataques, sigue envalentonado y la amenaza más virulenta se cierne sobre Irán.

A Cuba lleva amenazándole desde hace siete años sin resultados satisfactorios, y ya sólo le queda un año al frente del "escuadrón de la muerte" más sanguinario de la historia. Incitado por su necia y peligrosa soberbia, ¿estará pensando seriamente en alguno de los sesenta y pico "oscuros rincones del mundo"?, ¿en cual de ellos?

Es práctica habitual entre los políticos de su estirpe el incumplimiento de sus promesas (sobre todo cuando no les favorecen), y las incumplen sin que el más mínimo sonrojo quede reflejado en sus rostros. Pero Cuba es Cuba, y cuando en 2000 Bush llegó al poder de manera fraudulenta prometió "devolver" al pueblo cubano la "democracia" y la "libertad". ¿Podrá resignarse, pues, tan siniestro personaje a ser el décimo presidente de los Estados Unidos en pasar por la Casa Blanca sin ver a la Revolución Socialista Cubana rendida?

Esperemos que sí. Cuba nunca será ocupada por el potencial agresor, porque siempre ha cuidado al detalle su defensa, y lo sigue haciendo (sin ir más lejos, durante este año se está celebrando exitosamente la Operación Caguairán, que concluirá con el Ejercicio Estratégico Bastión 2008, a finales de ese año). Aunque el costo humano sería enorme (eso es lo que se trata de evitar), en la Isla nadie tiembla ante las repetidas amenazas del imperio. Lo deseable es que el necio presidente tenga un momento de lucidez y, por diminuto y breve que éste sea, se de cuenta a tiempo de que en nada le beneficiaría provocar un Vietnam elevado a la enésima potencia.

Haría bien en enfriar sus eufóricas calenturas. No vaya a ser que le jueguen una mala pasada y le lleven a emular al presidente James Polk en 1848, cuando usurpó el citado territorio californiano hoy parcialmente calcinado (ese mismo año, Polk también trató de comprar Cuba a los españoles). En ese hipotético caso la Isla irredenta ardería, pero, al decir de Fidel, "sería la última aventura fascista de ese gobierno".

2007 /11 /11

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Internacional: EL NERVIOSISMO CRÓNICO DE LOS IMPERIALISTAS

baragua @ 14:02

Los gobernantes estadounidenses padecen de nerviosismo crónico, y no me sorprende. Acostumbrados como estaban a manejar a pleno antojo el destino de los países latinoamericanos, ahora observan impotentes (aun poseyendo armas potentes) cómo buena parte de ellos disienten de sus perversas "recomendaciones" y escapan exitosamente de sus garras.

Cuba hace rato que camina fuera de su dominio, siendo desde entonces referente indiscutible de los Movimientos de Liberación de toda América Latina y de buena parte del resto del mundo (este es uno de los "pecados" que el imperialismo no le perdona); Venezuela hizo lo propio y, entre otras muchas cosas, recuperó el petróleo y la dignidad para ponerlo al servicio de sus dueños naturales; Bolivia es mucho MAS Bolivia desde que Evo Morales comenzara a dirigir la refundación del país; Nicaragua, todo apunta que con la lección bien aprendida, vuelve a ser Sandinista... y Ecuador, que acaba de dar un paso de gigante en las elecciones a la Asamblea Constituyente, está en disposición (por primera vez en su historia) de elaborar una nueva Carta Magna que le permita acceder a las viejas y justas aspiraciones de sus habitantes.

Decía al inició de estas líneas que el nerviosismo de los imperialistas es ya crónico, y añado ahora que su vieja "enfermedad neurológica" le ha llevado en demasiadas ocasiones a comportamientos extremadamente crueles, que arrojan millones de personas asesinadas y maltratadas en el intento desesperado de imponer su hegemonía.

Ahí están Corea, Vietnam, Iraq, Afganistán, Guatemala, Chile, Argentina, Nicaragua Yugoslavia... Y podríamos añadir las llamadas "guerras de baja intensidad", que también han contribuido a aumentar tan desorbitadas cifras necrológicas. En Cuba, por ejemplo, desde el triunfo de la Revolución a esta parte, los mercenarios al servicio del imperio han causado la muerte de 3.478 personas y 2.099 lisiados (en solo catorce meses, entre el 30 de noviembre de 1961 y enero de 1963, llegaron a perpetrar 5.780 acciones terroristas en territorio cubano); una invasión (igualmente mercenaria; la de Playa Larga y Playa Girón, en abril de 1961)... y una guerra económica que hoy en día todavía sigue vigente, a pesar de que la rechazan casi todos los países que conforman la ONU (ya se sabe, cualquier decisión de cada uno de los cinco países con derecho a veto vale más que la suma total del resto de los países miembros; así de "democrática" es esa Organización).

Pero hoy no me voy a referir a los resultados del "nerviosismo" yanqui en territorio ajeno, sino en el propio.

Por albergar en su seno la sede general de la ONU, Estados Unidos tiene la obligación de acoger y facilitar la estancia a todas las delegaciones de los países miembros que asistan a sus asambleas (los beneficios, que obviamente también los tiene, los expondré un poco más adelante). Sin embargo, la hostilidad para con los visitantes de los países que escapan de sus garras es más que evidente. Recurriré a la experiencia cubana para citar algunos ejemplos.

El 26 de septiembre de 1960, Fidel pronunció un memorable discurso en la XV Asamblea General de las Naciones Unidas. Pero Cuba era un país "disidente" desde el primero de enero de 1959, y los yanquis, lejos de cumplir con sus obligaciones, procuraron de manera ridícula y miserable que la delegación cubana tuviese una estancia lo más incómoda posible. No había salido ésta de la Isla cuando un cable informativo anunció que el Sindicato de Maleteros del Aeropuerto de Idelwild (hoy Kennedy) había acordado no cargar sus maletas, "en protesta por la presencia del comunista Fidel Castro".

Los cubanos respondieron viajando a Nueva York con las mochilas utilizadas en la Sierra Maestra.

Después, el gerente del Hotel Shelbourne, argumentando que la presencia de Fidel provocaba una publicidad negativa para su negocio, exigió pagos adicionales (un depósito de 20.000 dólares). De más está decir que la exigencia fue rechazada. El propio Fidel se encargó de comunicar al Secretario General de la ONU que, si no podían instalarse en el hotel, comprarían tiendas de campaña para acampar en el jardín de las Naciones Unidas.

El revolico que esta decisión formó en la prensa y en las propias instancias de la ONU fue mayúsculo. Finalmente, Malcolm X ofreció el Hotel Theresa, sito en el ghetto negro de Harlem. El Secretario General de la ONU, Dog Hammarksjöld, trató de que Fidel no aceptara el modesto Theresa, de que se trasladara a uno de los buenos hoteles de "Midtown". Pero la decisión ya estaba tomada, y los cubanos se fueron a Harlem "con los humildes, los negros y latinos preteridos y discriminados, nuestros hermanos..." Pueden imaginarse la cara que debió poner el funcionario sueco al recibir la respuesta.

Y esto no fue todo. De vuelta a casa, a pesar de tener inmunidad diplomática, la delegación revolucionaria tuvo que hacerlo en un avión soviético, ya que la nave cubana fue embargada por el gobierno norteamericano.

Memorable fue también el discurso de Ernesto Che Guevara, quien el 11 de diciembre de 1964 representó a Cuba en la decimonovena sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Mientras esto sucedía en el interior de la sede, un proyectil de bazuca fue disparado desde el otro lado de East River, y cayó en el río, a escasos metros del edificio donde el Che discursaba.

Fidel no volvió al magno foro internacional hasta septiembre de 1979, esta vez en calidad de presidente del Movimiento de Países No Alineados y con la intención de presentar el informe sobre los acuerdos de la Sexta Cumbre.

En esta ocasión no tuvo problemas con el alojamiento, ya que se instaló en un pequeño apartamento que los cubanos habían construido en el edificio de la Misión Permanente que Cuba tenía en 38 y Lexington Avenue. Los problemas reales surgieron con la contrarrevolución. Dos individuos de OMEGA 7 intentaron colocar una bomba en el auto del Comandante, pero no lo lograron. De regreso a la Isla, Fidel alertó al embajador de Cuba ante la ONU: "Ten cuidado; la contrarrevolución no ha podido hacer nada contra mi y ahora querrán hacerlo contra ti".

Y, efectivamente, meses después los esbirros consiguieron colocar una bomba en el auto de Raúl Roa Kouri. El azar quiso que esta se desprendiera del tanque de gasolina, donde estaba adosada.

Los terroristas explicaron durante el juicio (Reagan no podía permitir hechos de este tipo en suelo norteamericano, aunque los autorizaba en cualquier otro país del mundo) que el explosivo no fue detonado porque, en el momento elegido, un grupo de niños estadounidenses pasaba junto al auto. Si los niños hubieran sido de otra nacionalidad, el hijo del "Canciller de la Dignidad" hoy no estaría vivo.

Quien no tuvo la misma suerte fue el compañero Félix García, que el 11 de septiembre de 1980 fue tiroteado en Manhattan, cuando repartía el último número de la revista "Bohemia" en diferentes lugares de encuentro de los emigrados. Se trataba del primer asesinato en Estados Unidos de un diplomático acreditado en Naciones Unidas.

Y ahora daré un salto en el tiempo, no porque no existan más casos reseñables, sino para no extenderme demasiado y llegar al año en curso.

Hace unos meses le tocó el turno a la "disidente" Venezuela: su ministro de Relaciones Exteriores fue retenido y vejado en el aeropuerto, cuando salía de Estados Unidos.

El pasado mes de septiembre, durante la 62 Asamblea General de las Naciones Unidas, varios funcionarios bolivianos tuvieron problemas con el visado. El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, manifestó que le concedieron un visado de pocos días, motivo por el cual se vio obligado a regresar a Bolivia precipitadamente.

Estos no son hechos aislados, sino dos más producto del prepotente nerviosismo norteamericano.

El gobierno boliviano ya ha respondido, anunciando que iniciará una campaña internacional para pedir el traslado de la sede de la ONU fuera de Estados Unidos, "donde se pueda otorgar a todos los países del mundo el mismo estatus de ciudadanos".

¿Para qué sirve la ONU? ¿Quién realmente la dirige? Sabemos que Estados Unidos se vale descaradamente de la organización internacional. Y lo hace para llevar a cabo sus objetivos de política exterior, utilizándola como instrumento de intervención e injerencia en todo el mundo. En pro de sus intereses, los imperialistas involucran a la ONU en conflictos internos de algunos Estados "disidentes", mediante las pseudodoctrinas llamadas "diplomacia preventiva" e "intervención humanitaria". De ese modo, los "amistosos" Cascos azules inspeccionan y controlan elecciones, organizan, establecen y reemplazan gobiernos y crean o entrenan cuerpos de policías y ejércitos locales.

La ONU, en especial su Consejo de Seguridad, se ha convertido en instrumento habitual del hegemonismo de Estados Unidos, quien ha ejercido su antidemocrático derecho a veto en infinidad de ocasiones.

Por otra parte, el hecho de que la sede de la Organización esté ubicada en Nueva York (he aquí los beneficios que apuntaba unas líneas más arriba) ha supuesto que Estados Unidos haya ingresado miles de millones de dólares de los gastos que se ven obligados a realizar la Secretaría de la ONU y el conjunto de sus agencias y organismos, así como el de los diplomáticos de todo el mundo. Estados Unidos, además, cuenta con el privilegio de ser el único país para el que se estableció un límite máximo a la cuota que debe pagar al presupuesto de la Organización. Por si esto fuera poco, el gobierno imperialista incurrió en una prolongada mora en el pago de su reducido aporte financiero.

Lejos de perder sus derechos en el seno de la Organización por este impago, que es lo que demanda la Carta de San Francisco en estos casos, la ONU negoció con su mayor deudor: Estados Unidos pagó una parte de lo que debía, y la ONU rebajó el importe de su ya reducida cuota, comprometiéndose además a realizar cambios en su gestión administrativa que favorezcan, más todavía, al chantajista gobierno norteamericano.

Ricardo Alarcón definió este hecho como "un arreglo que más bien ilustra la vergonzosa rendición del mundo ante la arrogancia del imperio".

Y no le falta razón, como tampoco le falta legitimidad al gobierno boliviano para iniciar su campaña internacional, independientemente de los resultados que se obtengan.

Resulta paradójico cómo los "demócratas" del mundo nunca reconocen el sentir de las mayorías, a no ser que éstas les favorezcan. Así, Bolivia contará con el apoyo de casi todos los países que conforman la ONU, pero, a efectos legales, prevalecerán los perversos intereses del imperio (recordemos que cinco países tienen más capacidad de decisión que ciento ochenta y tantos juntos).

No hay que desalentarse, sin embargo. "Luchar contra el imperialismo dondequiera que esté", dijo el Che, es "el más sagrado de los deberes". Cumplamos con ellos. Si al imperialismo ya se le ha provocado nerviosismo crónico, agravemos su enfermedad; insuflémosle la mayor dosis posible de intranquilidad en sus venas; busquemos su sofoco continuo, y alejemos de su alcance el recurrido método de respiración asistida (la nefasta sumisión de los oprimidos a sus dictados) que le mantiene vivo todavía.

Sólo así conseguiremos su necesario cadáver, y con ello una vida más humana y justa para TODOS los habitantes del mundo.

2007 / 10 / 19

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26/03/2008 GMT 1

Cuba: CARTA A UN PIONERO CUBANO

baragua @ 20:26

pioneroA Luis Mario Leal,

Carlos Medina,

Yohana Quintana

Y Yisel Aguilera.

A todos los niños y niñas de Cuba.

 

Los niños nacieron para ser felices

 

-José Martí-

 

 

Querido sobrinito:

Ya tú cumpliste siete añitos de vida, pero en realidad yo hace algunos meses más que te conozco. Te recuerdo en la barriga de tu mamá, cada vez más repleta a medida que pasaba el tiempo. Dentro de ella paseabas por el patio y por toda la casa de la calle Frank País, donde por aquel entonces ustedes vivían. E ibas también, cómo no, al hospital, al policlínico o al consultorio, según las necesidades de cada momento, provocando en ella un cómico caminar que yo a menudo y como buen jodedor que soy se lo recordaba para regocijo de ambos.

Así pasaron los meses y por fin naciste aumentando la población de este Lagartico Verde, de este alargado y bello Animal llamado Cuba que sabe ser fiero contra quien osa agredirlo, pero dócil y buen compañero con quien como tú le cuida y le quiere.

No estuve cerca de ti el día que dejaste tu cómodo escondite. Hube de irme fuera como dos o tres días antes de que desapareciera la enorme timba que te albergaba. Cuando regresé ya tú tenías cuatro meses de nacido y, por supuesto, eras el juguete y la máxima atracción de la casa.

Llegaste a este complicado mundo siendo muy bien recibido... sano, sin problemas. Algo normal, por otra parte, porque en Cuba el índice de mortalidad infantil está en 6 por cada mil nacidos vivos; cifra equiparable a la de los países más desarrollados -más baja incluso que la de Estados Unidos, que está en 7-. En Bolivia, allá donde sus fuerzas represivas cumpliendo órdenes del gobierno yanqui asesinaron al Che, por ejemplo y para que te hagas una idea, el índice -en 2004- supera los 70. Escalofriante la cifra ¿verdad? 79 en Haití, 39 en Guatemala, 32 en Nicaragua, 32 también en la República Dominicana, 30 en Brasil y en Perú, 25 en Ecuador, 24 en México, 19 en Colombia, en Panamá y en Venezuela, 16 en Argentina...

¿Viste?, compañerito. Pero esta diferencia tan abismal, entre nuestra Cuba y el resto de los países latinoamericanos, no es fruto de la casualidad, sino del enorme esfuerzo, del enorme cuidado y seguimiento que por parte del personal especializado se les realiza a todas las mujeres desde que tienen conocimiento de sus nuevos estados.

Después, cuando las hembras embarazadas paren, tienen un año enterito de baja maternal para atender debidamente a los recién nacidos. Y por supuesto que si durante el embarazo surge algún problema, se ausentan del trabajo el tiempo que cada una necesite, cobrando el 100 por cien de su sueldo. Así, pasado el primer año de vida de los nuevos y tiernos habitantes -durante el cual reciben como promedio 25 controles médicos-, las mamás se reincorporan al mundo laboral, pudiendo disfrutar en el transcurso de los tres siguientes meses de todas las facilidades, por parte de la empresa donde laboran, para ausentarse parcial o totalmente de la misma con la sana intención de que ni la madre ni el vejigo sufran un cambio muy brusco en el proceso de separación relativa.

Los Círculos Infantiles, muy numerosos en todo el país, también son de gran utilidad para las madres trabajadoras.

Debo añadir, además, que todos los niños cubanos -tú incluido- están vacunados contra 13 enfermedades y gozan -ahora que estamos en período especial esto es muy importante- de una dieta lo más acorde posible con la corta edad que os caracteriza. Esta medida es igualmente adoptada con los ancianos por obvias y diferentes razones. Actualmente la perspectiva de vida es de 77,5 años y se espera que, en un período no superior a 5, se eleve a 80.

Con el conocimiento de todos estos datos, no es difícil entender que, desde 1959 a esta parte, el índice de mortalidad infantil bajara, pues, de más del 60 por cada mil nacidos vivos al 6 que ya apunté hace unas líneas [5,3 en 2007].

No olvides que estas cifras significan vidas y, como José A. de la Osa hubo expresado en su crónica del periódico Granma, el logro de la baja tasa de mortalidad infantil alcanzada no puede medirse ni valorarse como una simple y fría expresión numérica, sino ciertamente por lo que representa: regocijo y felicidad de las familias cubanas.

Y es que la Cuba revolucionaria, compaycito, hizo de ustedes unos auténticos privilegiados. Por ese y otros muchos motivos los Barbudos desembarcaron del Granma tras accidentada navegación, subieron a la Sierra Maestra bajo el fuego enemigo, cruzaron el Llano comandados por Camilo y el Che para invadir Occidente y el Centro de la Isla respectivamente, y se fajaron valientemente con el ejército del tirano hasta llegar a La Habana.

Sin embargo, eres tan jovencito todavía que quizá no entiendas lo que ahora te digo. Pero si conservas esta cartica y dentro de no muchos años la vuelves a leer, seguro que entonces sí que la entiendes.

Mientras tanto seguirás acudiendo a la escuela para estudiar, sin necesidad de que tus papás paguen un solo centavo por ello. Eso es muy importante. Procura no comerte las guásimas, ¿entendiste?, ni trates de aprobar los exámenes, cuando te los pongan, recurriendo a los chivos. Ese es un erróneo recurso que en el mejor de los casos resuelve el momento pero que, a la larga y en el fondo, no deja de ser más que una torpe práctica de autoengaño.

No te preocupes por la diversión, tiempo tienes y tendrás para jugar con tus amiguitos en la calle y en el parque infantil nuevo que, según me dijeron, se llama "Ismaelillo" y quedó lindísimo. ¿Es verdad que quedó tan bello? ¿Subiremos un día juntos a la estrella? Dime, ¿qué tú crees?

Sé aplicado, muchachito. Cada cosa a su tiempo. Recuerda que a la Revolución le cuesta mucho trabajo y sacrificio ofreceros la posibilidad de una formación ejemplar y gratuita, como ahorita te dije, y que muchísimos de vuestros hermanitos latinoamericanos no tienen -lamentablemente porque sus corruptos gobernantes les niegan ese elemental derecho- la oportunidad que a ustedes, en Cuba, tan cuidadosa y gustosamente se os ofrece.

Además, llegará el día en que la Revolución necesitará de vuestros servicios -cuando ésta triunfó, muchos de los actuales dirigentes eran niños, algunos incluso todavía no habían nacido- y bueno será que estén bien preparados para no defraudarla cuando llegue el momento.

Todo esto que ahora mismo te digo, me vas a permitir que te lo repita utilizando un fragmentico de la carta que el Che escribió a su hijita mayor, a Hilda, el 15 de febrero de 1966 presumiblemente -a juzgar por la fecha- desde su estancia en Dar-es-Salaan o en Praga, tras salir del Congo:

...Mientras, hay que prepararse, ser muy revolucionaria, que a tu edad quiere decir aprender mucho, lo más posible, y estar siempre lista a apoyar las causas justas. Además, obedece a tu mamá y no creerte de todo antes de tiempo. Ya llegará eso.

Debes luchar por ser de las mejores en la escuela. Mejor en todo sentido, ya sabes lo que quiere decir: estudio y actitud revolucionaria, vale decir: buena conducta, seriedad, amor a la Revolución, compañerismo, etc. Yo no era así cuando tenía tu edad, pero estaba en una sociedad distinta, donde el hombre era el enemigo del hombre. Ahora tú tienes el privilegio de vivir otra época y hay que ser digno de ella...

Déjame añadir, también, otra cartica que el Che dejó escrita para sus hijitos cuando se fue de Cuba para luchar en Bolivia. Dice exactamente:

Queridos Hildita, Aleidita, Camilo, Celia y Ernesto:

Si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque yo no esté entre ustedes.

Casi no se acordarán de mi y los más chiquitos no recordarán nada.

Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro, ha sido leal a sus convicciones.

Crezcan como buenos revolucionarios. Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la Revolución es importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada.

Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un Revolucionario.

Hasta siempre hijitos, espero verlos todavía. Un beso grandote y un abrazo de

Papá.

 

Hermosas y enternecedoras las palabras de nuestro Guerrillero Heroico ¿verdad que sí?

Después, cuando ya seas más mayorcito, si tienes capacidad intelectual y ganas de hacerlo -ojalá así sea- estudiarás, gratuitamente también, en una de las muchas universidades que existen en la Isla la carrera que tú elijas. Y déjame decirte una cosa: cuando salgas de la universidad con los estudios terminados, la Revolución no se olvidará de ti, no te abandonará como habitualmente les sucede a los jóvenes de otros países del mundo. Seguirás siendo igualmente atendido y te ubicará en un puesto de trabajo acorde a lo que tú hayas estudiado, permitiéndote adquirir nuevos conocimientos y, cómo no, ese sueldo que se convierte en premio tan justo como necesario.

Pero no nos adelantemos a los acontecimientos, no corramos demasiado, que la niñez comprende un período de tiempo irrepetible y bello como para querer borrarlo tan rápidamente.

De momento y a pesar de vuestra corta edad, ya se os confía tareas bastante importantes. Compañeritos tuyos participan en las Tribunas Antiimperialistas José Martí. En ellas leen admirables discursos elaborados por ellos mismos, con esas vocecitas tan frágiles, por tiernas, pero enérgicas y contundentes, sin embargo, en sus libertarios contenidos.

En tiempos de elecciones, ustedes los Pioneritos son los que se encargan de velar por el orden en los colegios electorales. Y, desde que hace ya muchos años esta tarea se os tiene encomendada, jamás ha ocurrido ni el más mínimo y adverso incidente. Eso que, sin ser obligatorio, es muchísima -más del 95 por ciento del electorado- la gente que pasa por las urnas para depositar sus votos cada vez que se les convoca.

En otros países del mundo esta tarea es realizada por la policía con porras y pistolas al cinto -en el mejor de los casos-, o por militares armados hasta los dientes con metralletas y fusiles en ristre y con caras tan poco amistosas que generan pánico en vez de seguridad y confianza. Grotesca y espantosa actitud que, por cierto, no sirve para evitar los cuantiosos y graves incidentes que en el transcurso de tan ¿democráticas? jornadas a menudo acontecen. ¿Será que el autoproclamado mundo civilizado y democrático no es tan civilizado y democrático como nos dicen?

Ustedes los Pioneritos, también fueron los encargados de la seguridad en las multitudinarias Tribunas Abiertas, en las inmensas marchas por las proximidades de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana y en otros muchos lugares de toda la Isla para exigir la devolución de Elián, aquel compañerito que fue injusta e ilegalmente arrancado de su patria. Y nunca, jamás hubo el más mínimo desperfecto, jamás hubo un cristal roto, una bandera rota, quemada o pisoteada... porque siempre realizaron correctamente y con responsabilidad su delicado trabajo.

Ejemplos como estos son, sin duda, el claro reflejo de la buena educación que tienen y reciben y lo muchísimo que con ustedes cuenta la Revolución para su presente y para su futuro.

Y ya para ir acabando, déjame contarte, así por arribita, sin explayarme demasiado, lo mucho que siempre y sin escrúpulos el imperio norteamericano ha maltratado a la población más jovencita de nuestro querido Lagartico Verde.

Recién triunfada la Revolución, cuando todavía todo estaba por hacer y para evitar -afortunadamente sin conseguirlo- que nuestros dirigentes llevaran a cabo sus revolucionarias intenciones, el gobierno de Estados Unidos no dudó en utilizar sus más viles e inmorales armas: la calumnia y la mentira.

Con la siempre siniestra Agencia Central de Inteligencia -CIA-, en contubernio con la jerarquía católica de Cuba y de Estados Unidos, llegaron a sacar ilegalmente del país y en el transcurso de varios años a 14.000 niños cubanos, separándoles cruelmente de sus padres.

Verás que el caso -Operación Peter Pan llegó a denominarse- tenía el propósito de separar a las familias cubanas para desestabilizar al gobierno. Si la Revolución nunca prohibió la emigración legal de las familias, incluidos todos los niños que estaban bajo su patria potestad ¿por qué recurrieron a tan inhumano comportamiento?

Mediante las más detestables y cínicas mentiras, a través de Radio Swan y otros medios de comunicación, anunciaron repetidas veces la creación de una nueva ley sobre la patria potestad por parte del gobierno cubano. Esta ley -siempre según sus rastreros anunciantes- pretendía arrebatar los niños a sus padres a la edad de cinco años para devolvérselos a los dieciocho convertidos, oye, convertidos en unos monstruos del materialismo.

Fíjate tú qué grandísima estupidez, qué grandísima mentira. ¡Madre cubana, no te dejes quitar a tu hijo! ¡Ve a la iglesia y sigue las orientaciones del clero!, fueron las calumniosas y ridículas consignas difundidas a los cuatro vientos.

Lo triste del caso es que, ignorantes -entonces en Cuba existía una gran incultura heredada de tantos años de colonialismo y opresión-, muchos padres se lo creyeron y pusieron a sus hijos en manos de tan miserables personas, para que fueran trasladados al imperialista país con la intención de poder reunirse con ellos en breve, más adelante.

Pero, poco tiempo después, suprimieron los vuelos y las visas entre Cuba y Estados Unidos y muchos de esos niños se quedaron separados de sus padres, hasta el punto de que hoy en día bastantes de ellos siguen todavía sin encontrarse.

Cuando la vía aérea Cuba-Estados Unidos se les hubo complicado, utilizaron las rutas de España, Jamaica y México para, desde estos países, llegar a su destino.

Por la vía de España se calcula que salieron entre dos y tres mil niños -a una media de once a la semana- que fueron albergados en un campamento ubicado al pie de la sierra madrileña, cerca de El Escorial y atendidos por miembros de la Iglesia Católica de ese país junto a sacerdotes y religiosos emigrados de Cuba.

Una vez llegados a España, estos niños tardaban hasta siete meses en partir hacia su destino, donde eran internados muchos de ellos en orfelinatos o centros de reclusión de menores con unos tratos no precisamente muy buenos y decorosos.

Obligados a vivir con otro idioma y con otra cultura, una bandera que no era la suya se les impuso para siempre. Y toda esa patraña en nombre de la libertad y de la democracia, ¡habrase visto!

¿Viste, Mayito, qué canallada? Esto te lo cuento no para asustarte, sino para que sepas qué clase de individuos gobernaron y gobiernan en el vecino país que tanto, tanto daño causaron y causan a Cuba y a todo el mundo.

Pero no te preocupes, compaycito, esto más nunca volverá a suceder. En 1958, antes del triunfo revolucionario, la media nacional de analfabetismo afectaba a más del 25 por ciento de la población -el 42 por ciento en las áreas rurales- y el 55 por ciento de nuestros niños no tenía una escuela primaria para asistir a ella. Hoy, sin embargo, Cuba ya no es aquel pueblo que contaba con tantos analfabetos y semianalfabetos al que arrancaron de forma tan cruenta a todos esos niños inocentes. Hoy Cuba tiene una población con nueve grados de escolarización como mínimo, con una cultura política y general muy importante. Y por supuesto que todos los niños con dificultades físicas y mentales también estudian en las escuelas especiales existentes en toda la Isla.

Esas y no las bombas atómicas son las eficaces armas que nuestra Revolución utiliza para defenderse. Y deben saber nuestros necios enemigos que en Cuba, gracias al eficiente sistema de educación que tenemos, once millones de combatientes estamos perfectamente capacitados para diariamente utilizarlas.

Por ese y otros motivos, ¿comprendes?, insisto en que debes ser aplicado en la escuela.

Y no te entretengo más, mi muchachito. Tengo muchas cosas que contarte, pero las dejaré guardadas en una gavetica de mi memoria para otra ocasión ¿quieres? Ahora vete a jugar con tus amiguitos si te apetece -seguro que sí-, eso también es muy importante. Además sé que eres muy inquieto y, leer todas estas líneas, te habrá llevado un buen tiempecito sentado en el balance de la sala que tanto te gusta. O quizá lo hayas hecho sentado en el regazo de tu mamacita, recostando tu cabeza sobre su pecho y atendiendo atentamente a sus pacientes explicaciones para entender mejor todo lo que te digo. ¿Cómo? ¿También chupándote el dedito? ¿Seguro? ¡Qué sinvergüencita tú eres...!

Recuerda que pronto volveremos a vernos y es muy probable que vayamos a la playa de Corinthia, al parque nuevo, como ahorita te dije, al río de Los Cocos -tu hermanito me dijo un día que en la parte más alta hay una poza lindísima- y..., qué sé yo, a otros muchos lugares. Ya tú verás qué bien lo pasamos.

Es probable también que alguna mañana te acompañe a la escuela porque, ¿sabes?, a mí siempre me ha gustado e ilusionado mucho oírte cantar junto a tus compañeritos:

Somos la Brigada Conrado Benítez,

somos la vanguardia de la Revolución,

con el libro en alto cumplimos una meta:

llevar a toda Cuba la alfabetización.

Por llanos y montañas el brigadista va,

cumpliendo con la Patria, luchando por la paz.

¡Abajo el imperialismo!, ¡Arriba la libertad!

Llevamos con las letras la luz de la verdad.

Cuba, Cuba, estudio, trabajo, fusil,

lápiz, cartilla, manual,

a alfabetizar, a alfabetizar.

¡Venceremos!

 

...y exclamar con fuerza y con ternura:

 

¡Pioneros por el comunismo! ¡Seremos como el Che!

Pero no te preocupes si con el paso del tiempo te quedas algo lejos de llegar a su altura. Es muy difícil alcanzar tan altísimo peldaño, de modo que con que te parezcas sólo un poco a él será mucho y suficiente.

Y, óyeme, ahora sí me despido. Cuídate mucho y pórtate bien, aunque ya sé que lo haces. Me dijeron que recientemente te otorgaron un certificado del CDR por tu actitud destacada en los trabajos voluntarios, y otro en la escuela por tus resultados satisfactorios. ¿Viste qué bien?

Fue un sinsontecito, llegado desde Nicaro, quien se posó sobre uno de mis hombros y me lo dijo.

Salúdame a todos por allá. Ya tú sabes, casi ahorita nos vemos.

Recibe mientras tanto un abrazo y dos besitos de tu tío que mucho te quiere y nunca, nunca te olvida.

 

2007 / 10 / 07

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Venezuela: AULLIDOS

baragua @ 20:22

Tienen un serio problema los lobos disfrazados de cordero. Y es que, además de quedarles extremadamente ridículos los disfraces, ya no pueden ocultar la verdadera condición depredadora que arrastran bajo los mismos. No balan, sencillamente porque ninguno pertenece a los ovinos. Por contra, sus aullidos se escuchan desesperados mañana, tarde y noche, aún en período vacacional, como es para muchos el mes de agosto. Personalmente no me preocupan, no me molestan ni me desconcentran lo más mínimo cuando trato de leer un libro, por ejemplo, ver una película..., y menos todavía me quitan el sueño cuando al final del día decido acostarme para descansar unas cuantas horas antes de iniciar una nueva jornada. Todo lo contrario. Y a la conclusión de estas líneas revelaré por qué, lejos de crisparme, sus amenazadores aullidos me tranquilizan.

El pasado 15 de agosto, el presidente Hugo Chávez presentó su proyecto de reforma constitucional, con el fin de profundizar en el modelo socialista que adoptaron y, por ende, seguir beneficiando con los cambios a la población más desfavorecida.

En 1999, año en que Chávez asumió el poder, el 85% de la población vivía sumida en la pobreza (el 15% de ella de manera extrema) y el desempleo golpeaba al 15% de la población activa. A partir de aquel histórico momento, los cambios graduales y positivos para con la inmensa mayoría de sus gobernados han sido altamente significativos. Sólo los ciegos o los que interesadamente cierran los ojos nunca consiguen verlos.

Y es que los ejemplos abundan. En sólo dos años se alfabetizó a 1.400.000 personas, con la ayuda del método y personal cubano "Yo sí puedo". Muchos mercachifles de ambos lados del Atlántico desmintieron el hecho, pero ellos mismos se desacreditaron cuando una organización tan poco sospechosa de simpatizar con el Gobierno Bolivariano (a la UNESCO me refiero), declaró a Venezuela, el 28 de octubre del 2005, territorio libre de analfabetismo. Ese logro tan importante fue fruto de la Misión Robinson. Al cabo de la misma, el propio Chávez animó: "Debemos estar felices, pero no conformes. Ahora la consigna es ¡todos a por el sexto grado!" La Misión Robinson II fue la destinada a facilitar la enseñanza primaria, y, para que la gente tuviese continuidad en sus estudios, se creó también la Misión Ribas y la Misión Sucre (nivel secundario y universitario respectivamente). De modo que, egresando de una misión a otra, todos los venezolanos tienen la posibilidad real de seguir aumentando la formación intelectual que los gobiernos neoliberales antes les habían negado.

Heredada una pésima infraestructura sanitaria (humana y material) de los anteriores gobiernos, la ayuda cubana, a través de la "Misión social Barrio Adentro", fue fundamental para la formación de personal médico y la atención (con los servicios de miles de galenos cubanos) a millones de personas; muchas de las cuales nunca habían visto a un médico en sus vidas. En 2005, esta misión social pasó a otra fase más avanzada, por sofisticada y abarcadora, llamada Barrio Adentro II.

La Operación Milagro devolvió la vista, o la mejoró (según los casos), a cientos de miles de personas, no sólo de Venezuela, sino también de otros países hermanos.

La población más vulnerable come todos los días, porque los alimentos para ellos, subsidiados, están garantizados; hecho tan importante que antes no sucedía.

Más de 3.000.000 de personas se han beneficiado hasta el momento del reparto de tierras propiciado por la reforma agraria.

La semana laboral es de 36 horas, no permitiéndose a las empresas que los trabajadores metan horas extras, y, en estos momentos, el sueldo medio de los obreros es el segundo más alto de América Latina...

Venezuela es un país rico en recursos naturales, es el quinto productor de petróleo a nivel mundial, lo cual no es ninguna bobería. Pero, hasta 1999, la enorme cantidad de dinero que esos recursos generaban sólo servía para desbordar los bolsillos de unos pocos privilegiados nacionales y extranjeros. Y es que, les guste o no a los "corderos", hubo de llegar Chávez al frente de una revolución para que, por primera vez en la historia del país, el petróleo pasara a manos del pueblo, repercutiendo positivamente a todos sus habitantes (el 1 de enero de 1976, Carlos Andrés Pérez nacionalizó el petróleo, pero la nacionalización resultó ser una astuta maniobra del "imperialismo oculto", ya que perpetuó el poder de las empresas extranjeras y creó una situación de "dependencia" a Venezuela; posteriormente, el entreguista presidente ordenó iniciar la subasta de la industria petrolera en las bolsas internacionales). Con Chávez, además, el oro negro venezolano ha trascendido fuera de sus fronteras. Y lo ha hecho de manera solidaria a través de la ALBA y PETROCARIBE, llegando a los países necesitados a precios preferenciales, beneficiando incluso a muchos habitantes pobres de los Estados Unidos.

Pero dejemos a un lado las innumerables ventajas colectivas del proceso bolivariano, y volvamos a las reformas que el gobierno quiere introducir en la Constitución, que es el tema que realmente nos ocupa. Estas contemplan la inclusión de las propiedades social y comunal, además de la privada, así como modificaciones político-territoriales y la posibilidad de reelegir de forma indefinida al jefe del Estado.

De más está decir que, conocida la propuesta, los "corderitos" nacionales e internacionales se revolvieron al unísono de manera harto exagerada. Como era de suponer lo criticaron todo, pero principalmente se ensañaron con la posibilidad de reelegir de forma indefinida al jefe del Estado.

Por enésima vez, el presidente bolivariano fue tachado de tirano (un individuo que ha ganado de manera contundente las ocho últimas convocatorias electorales, incluido, el 15 de agosto de 2004, un referéndum revocatorio), y le acusaron de "querer perpetuarse en el poder para seguir robando".

Por supuesto que en sus críticas-aullidos los "corderos" obviaron, de manera interesada, lo que por importante e inhabitual nunca debe pasarse por alto. Para que las citadas reformas puedan ser aplicadas éstas deben ser discutidas, primero, y aprobadas después por la Asamblea Nacional de Venezuela (parlamento), y finalmente ser sometidas a consulta popular de todos los electores.

El procedimiento es absolutamente democrático, puesto que no sólo deben discutir y decidir los asambleístas (parlamentarios) que en su día fueron elegidos por el pueblo, sino que la última y más importante palabra, acuerden lo que acuerden los políticos, la sigue teniendo el propio pueblo.

Una quimera, sin duda, en las "democracias occidentales", donde a los electores sólo se les convoca cada cuatro o cinco años (según los países) para hacerles cómplices (que no partícipes) de la gran farsa montada por los verdaderos beneficiarios: la clase política y sus "empresas" más fuertes, y, en última instancia, el gran capital para las que aquellas legislan y trabajan.

La desvergüenza de estos individuos no tiene límites. En la "democrática" Europa todavía existen seis monarquías hereditarias (Suecia, Dinamarca, Países Bajos, Luxemburgo, Gran Bretaña y el Estado español). El jefe de este último Estado (el rey Juan Carlos I) nunca fue elegido por el pueblo, sino por un sangriento dictador llamado Francisco Franco. Cabe añadir que Franco llegó al poder mediante el derrocamiento militar de un legítimo gobierno republicano, provocando cientos de miles de asesinados durante la guerra civil (1936-1939) que le encumbró, y cientos de miles de asesinados y torturados como consecuencia de la política represiva que le permitió mantenerse en el poder durante tantos años.

Por otra parte, mientras en Venezuela se propone al pueblo que decida sobre la reelección indefinida del jefe del Estado, en diez países europeos (Alemania, Italia, Portugal, Eslovaquia, Chipre, Estonia, Eslovenia, Grecia, Letonia y el Estado francés) la reelección indefinida se contempla sin que la población de ninguno de ellos haya sido consultada. ¡Y todavía los gobernantes europeos se arrogan el derecho de impartir clases de democracia al gobierno venezolano! No es que el cinismo esté servido sino que, en realidad, nunca estuvo ausente de encima de la mesa.

El caso es que aúllan y aúllan. Aúllan e intensifican sus aullidos los "corderos". Y lo hacen sobre todo desde que Cilia Flores, presidenta de la Asamblea Nacional de Venezuela, anunció que el martes 22 de agosto la Asamblea aprobó, en primera discusión y por unanimidad, el comentado proyecto de reforma constitucional.

Según previsiones de Flores, el proyecto quedará aprobado definitivamente en los primeros días del mes de noviembre, y espera que la consulta popular podrá realizarse a principios de diciembre.

Siendo muy alta la posibilidad de que la inmensa mayoría de la población electoral apruebe con sus votos las reformas, se entiende el progresivo (y agresivo) desespero de los "corderos" de uno y otro lado del Atlántico. Y es que, como escribió Luis Britto García, "al oprimido sólo se le respeta el sufragio cuando vota en contra de sí mismo".

Seguirán aullando, por tanto, los falsos ovinos. Y he aquí el motivo de la tranquilidad que, paradójicamente, estos me inspiran: mientras los oligarcas venezolanos existan, y a coro con los del resto del mundo sigan desgarrando sus gargantas, ésta será la prueba inequívoca de que Hugo Chávez, al frente de la Revolución Bolivariana, va por el buen camino... ¡hasta la victoria siempre!

 

2007 /09 / 10

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Perú: EL CINISMO DE LAS AYUDAS HUMANITARIAS

baragua @ 20:20
Un fenómeno natural, en forma de fuerte terremoto, ha vuelto a golpear a parte de la población del llamado Tercer Mundo, y, supuestamente también, a la "sensible" conciencia de los que gobiernan los países del primero. En esta ocasión, las graves consecuencias del desastre han sido sufridas por los humildes habitantes de la peruana ciudad de Pisco, sita en la costa sur del país. Las bajas mortales superan ya las 500 personas; los heridos abundan por doquier, la mayor parte de los edificios han quedado inservibles, por derruidos, y, por supuesto, el agua potable, los alimentos, las medicinas y un largo etc. de elementos indispensables brillan por su ausencia.

Este hecho tan lamentable ha provocado que la ayuda internacional se haya puesto en marcha de inmediato, aunque la ineficacia de las autoridades locales para organizarla ya ha quedado manifiesta.

No pondré en duda la honestidad y el altruismo con que muchas ONG´s están respondiendo a tamaña desgracia, aunque, seguramente, no todas utilicen los mismos principios éticos al aplicar su ayuda humanitaria.

Sí pongo en duda, sin embargo, la honestidad y el altruismo que exageradamente esgrimen los gobernantes primermundistas a la hora de anunciar sus aportaciones "solidarias". Considero más bien que, bajo el atractivo papel que utilizan para envolver sus "ayudas", ocultan una enorme dosis de hipocresía y cinismo.

Podríamos analizar el comportamiento de todos los gobiernos "occidentales" (con o sin catástrofes por medio), pero el ejercicio resultaría excesivamente largo y aburrido, por repetitivo; así que expondré sólo el de uno de ellos, el del Estado español. Este gobierno ya ha enviado su "ayuda humanitaria"; así, al menos, nos lo han anunciado a bombo y platillo, porque si sus gobernados (y a ser posible también el resto del mundo) no se enteran de su "importantísima obra caritativa", ¿para qué se van a molestar en fletar uno de esos aviones tan repletos de material y espíritu solidario?

No es que crea que, por interesadas, se deban rechazar esas "ayudas", y menos cuando en verdad hacen tanta falta. Pero a nadie se le escapa que para que el Primer Mundo exista, éste tiene la innegable e imprescindible necesidad de someter a la inmensa mayoría de la población mundial a la humillante y cruel categoría de habitante de eso que (en muchas ocasiones despectivamente) llamamos Tercer Mundo. De modo que para desconfiar de la buena intención de los gobernantes españoles me sobran los motivos.

Recurriré a la historia. Haré un pequeño análisis comparativo para defender que, en el fondo, no era tan diferente la relación del gobierno español para con la América colonizada (la de ayer) con la América neocolonizada (la de hoy). Vayamos por partes. Empecemos por la primera.

Francisco Pizarro fue un analfabeto extremeño que, considerado como un adelantado por la Corona y como el conquistador español más sanguinario por cualquiera que conozca la historia, en 1532 desembarcó en Tumbes y, sin preámbulo alguno, comenzó a masacrar a cientos de miles de peruanos. Para entonces, en el decenio de 1520, una plaga devastadora había provocado la muerte de muchos incas. Este hecho, sumado a la muy superior tecnología militar de los españoles, acabó definitivamente con la existencia de aquel imperio que abarcaba su poder sobre lo que hoy llamamos Perú, Bolivia y Ecuador; también se extendía a parte de Colombia y de Chile, llegando hasta el norte de Argentina y la selva brasileña. Pizarro ofreció paz a Atahualpa, pero éste fue traicionado en un par de ocasiones y, capturado, para obtener su libertad hubo de entregar dos habitaciones repletas de oro y plata. Atahualpa, sin embargo, no fue liberado. Por el contrario, fue bautizado primero (obsérvese la cínica incongruencia de los cristianos), y después estrangulado. De ese modo tan aterrador, en 1533 la capital inca de Cuzco ya estaba en manos de los españoles.

Pero los indios no se doblegaron al dominio de los conquistadores, y perduró la resistencia durante siglos. En 1536 el inca Manco Cápac y sus fuerzas fueron un verdadero quebradero de cabeza para Pizarro, hasta que, aplastada la rebelión, también los supervivientes que se refugiaron en la fortaleza de Machu Pichu fueron rendidos. Aún así, Manco Cápac siguió luchando hasta su muerte en 1545.

El último descendiente inca que se resistió a los españoles fue Túpac Amaru. A este resistente lo capturaron en 1571 y, por orden del virrey Francisco de Toledo, fue ejecutado.

Lima derivó en el centro sudamericano del imperio español, además de en la sede de la Inquisición. Los españoles convirtieron a los indios en esclavos para extraer la plata de las minas de Potosí y el mercurio de las de Huancavélica. Y, como el trabajo excesivo y las enfermedades europeas golpearon sin piedad a los nativos, mermados éstos, comenzaron a importar esclavos africanos para suplirlos, tanto en la producción agrícola como en el trabajo de las minas. Mientras tanto, los "gamonales", que así llamaban a los dueños de haciendas en Perú, se daban la buena vida.

De todas maneras, los levantamientos populares no cesaron y, a pesar de la fuerte represión desatada por los conquistadores, entre 1730 y 1814 se llegaron a contabilizar no menos de un centenar de insurrecciones.

La más importante fue dirigida por un "kuraka" del Cuzco. Llamado José Gabriel Condorcanqui y apodado por él mismo como Túpac Amaru II, estuvo a punto de establecer un gobierno indio.

En 1780 Túpac Amaru II, que esperaba crear una sociedad nueva de igualdad entre blancos y no blancos, consiguió reclutar y formar un ejército de 80.000 guerrilleros. Entró en la plaza de Tungasuca y anunció que había condenado a la horca al corregidor real Antonio Juan de Arriaga, que tanto daño había causado. Días después, decretó la libertad de los esclavos y abolió todos los impuestos y el "repartimiento" de mano de obra indígena en todas sus formas. Al frente de sus incondicionales compañeros lanzó una ofensiva sobre Cuzco, pero los refuerzos españoles procedentes de Buenos Aires y Lima acabaron apresando (no sin esfuerzo) al "padre de todos los pobres y de todos los miserables y desvalidos".

La incalificable crueldad de los españoles lo obligó a presenciar en la plaza de Wacaypata, en el Cuzco, el asesinato de su mujer, sus hijos y sus más estrechos colaboradores. Después le cortaron la lengua y lo ataron de manos y pies a varios caballos que, al galopar en direcciones opuestas, lo desmembraron. Macabros, como de costumbre, para tratar de intimidar a los seguidores de Condorcanqui, los soldados españoles exhibieron partes ensangrentadas de su cuerpo. La cabeza, por ejemplo, la pasearon por Tinta. Uno de los brazos lo enviaron a Tungasuca y el otro a Carabaya. Las piernas las repartieron entre Santa Rosa y Livitaca. Y finalmente, el torso reducido a cenizas lo arrojaron al río Watanay. Por otra parte se recomendó que, hasta el cuarto grado, toda su descendencia fuera extinguida.

Este "escarmiento", sin embargo, no sirvió para doblegar a los rebeldes y, entre ataques y contraataques, las montañas y los valles de los Andes se tornaron en el cementerio de más de 80.000 cadáveres.

Fue a principios del siglo XIX cuando la población indígena de las colonias españolas comenzó a desarrollar los sentimientos independentistas. Recién emancipada Argentina y Chile, el argentino José de San Martín desembarcó en Pisco (casualmente en el lugar donde sacudió el terremoto que nos ocupa) el 8 de septiembre de 1820 y, tras avanzar al frente de su Ejército Libertador, tomó Lima el 9 de julio de 1821, haciendo retroceder a las fuerzas realistas hasta los Andes. El 28 del mismo mes San Martín proclamó la independencia de Perú. Por su parte el venezolano Antonio José de Sucre, dirigiendo el ejército de Bolivar, rindió definitivamente al ejército colonialista español en las batallas de Junín y Ayacucho el 9 de diciembre de 1824.

Pero, como con el resto de los países que hoy conforman la América Latina, Perú no consiguió su verdadera independencia en aquella ocasión, y aún hoy sigue sin disfrutarla. A Cuba le pasó exactamente lo mismo, y la logró definitivamente en 1959; Venezuela en 1999; Bolivia en 2006; Ecuador también en 2006... Lo necesario y deseable es que ahora éstas se consoliden, aumenten las liberaciones de otros pueblos hermanos y, aunando fuerzas y esfuerzos (ahí está la ALBA, como ejemplo), no vuelvan a caer en esas fauces tan hambrientas y destructivas que encarnan fundamentalmente el imperialismo yanqui y europeo.

Lo dicho hasta ahora no es más que un palidísimo reflejo de la vergonzosa relación española con América en la época colonial. Cabría preguntar si los diferentes (pero idénticos) gobiernos de la "democracia española", deberían rendir cuentas por las masacres y saqueos cometidos por sus antepasados durante siglos. Y la única y lógica respuesta sería que sí (recordemos que la plata y el oro del virreinato del Perú nutrieron las arcas de las casas de banca y mercantiles y de los gobiernos europeos, contribuyendo al surgimiento del capitalismo temprano). Pero la lógica no cabe en los enfermos y ambiciosos cerebros de tan rastrera e inhumana gente, y, lejos de compartir lo que en realidad no les pertenece, aún siguen esquilmando con premeditación y alevosía a los países pobres, aunque a estos de vez en cuando les envíen, como ahora lo han hecho con Perú, alguna migaja en forma de "ayuda humanitaria".

Dije antes que íbamos por partes. Aquí doy por finalizada la primera y comienzo con la segunda.

Efectivamente, los saqueos del Primer Mundo al Tercero, lejos de reducirse, hoy todavía siguen vigentes. Y además van en aumento mediante los préstamos, el intercambio desigual, las empresas transnacionales... Y es que, como decía François Houtart, "actualmente, el capitalismo no tiene necesidad de colonias [tradicionales], porque existen otros mecanismos a través de los cuales se ejerce el control de los recursos y de los mercados, sobre todo a través de la política monetaria y del capital financiero".

Estos métodos "modernos" de rapiña son más eficaces que los de antes, aparentemente menos sangrientos (aunque no menos mortíferos, como lo demuestra la enorme cantidad de gente que, como consecuencia de los mismos, muere de hambre y enfermedades curables, por ejemplo), y siguen aumentando la brecha económica entre los países ricos y pobres (en 1820 el PIB per cápita de los países ricos era tres veces superior al de los pobres, en el 2000 la superioridad ya era de 74).

En la primera parte de este escrito dije que Perú proclamó su independencia el 28 de julio de 1921, pero que, en realidad, la independencia no fue tal porque pasó del dominio español a otras manos extranjeras (las manos españolas tampoco se alejaron del todo, como se verá más adelante). En junio del 2006 a punto estuvo de conseguirlo, sin embargo.

El candidato Ollanta Humala apuntaba hacia esa línea. Pretendía nacionalizar los recursos naturales, refundar el país creando una nueva Asamblea Constituyente... y dar a los peruanos, en definitiva, la posibilidad de elegir y construir su propio futuro. Pero no pudo ser (de momento) porque, por muy escaso margen, su más inmediato adversario fue erigido como ganador de las elecciones.

El nuevo presidente, Alan García Pérez, no es tan nuevo, puesto que ya presidió, robó y hundió al país entre 1985 y 1990. Y lo que voy a contar a continuación es uno de los muchísimos motivos que me sobran para creer que la "ayuda humanitaria" enviada por el gobierno español a los damnificados del terremoto de Perú (y a otras partes también) es totalmente propagandística y falsa.

Al neocolonialista gobierno español no le interesaba que Ollanta Humala ganara las elecciones, sencillamente porque las pingües cantidades de dinero que la oligarquía española ingresa en sus cuentas, a través de los negocios que posee en Perú, iban a verse notablemente mermados (a favor de la población más pobre del país) en vez de aumentados, que es lo que siempre anhela y persigue.

Nada nuevo. Sabemos que el papel de los Estados hace tiempo que fueron delegados a las necesidades y caprichos del gran capital. Pues bien, en la campaña electoral de Perú el gobierno español, a través de la secretaria de Relaciones Internacionales del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Trinidad Jiménez, expreso sin ambages su apoyo a Alan García.

Conviene recordar qué y a quién apoyó dicho ejecutivo. El aprista García terminó su mandato en 1990 con la economía colapsada, haciendo desaparecer el poder adquisitivo de los peruanos con una inflación acumulada del 7.600%. Fue también, en 1986, el responsable de la matanza de más de 250 presos en tres cárceles limeñas, y en 1992 pasó a la clandestinidad, exiliándose en medio de acusaciones de enriquecimiento ilícito. Alan García fue un corrupto (y lo sigue siendo) que depositó fondos públicos peruanos en el Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI), dominado por el escándalo de la CIA y los grandes narcotraficantes.

En el 2004, con el neoliberal Toledo como presidente, la deuda externa de Perú era de 28.000 millones de dólares, y más del 20% del presupuesto peruano del Estado se dedicó al pago de la deuda (más del 50% a intereses).

Actualmente Perú cuenta con más de 14 millones de pobres (el 54% de la población), y la indigencia afecta a más de 7 millones de personas (niños, mujeres y ancianos en su gran mayoría). José Luis Rodríguez Zapatero y su gobierno, por puro interés económico de la oligarquía española (a la que, a pesar de erigirse como socialistas, ellos también pertenecen), apoyó el continuismo neoliberal que representa Alan García Pérez, o lo que es lo mismo, el hambre y la creciente miseria que padece la mayoría de los peruanos.

Lo dicho creo que aclara bastante las cosas. No añadiré nada más. Aquí finalizo la segunda y última parte de este escrito. Y lo hago con esta pregunta: ¿son realmente humanitarias las ayudas humanitarias que ofrecen los gobiernos primermundistas? Yo ya he concluido mi aporte. A vosotros os corresponde incluir la respuesta.

 

 

2007 / 08 / 27

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Bolivia: BOLIVIA, HACIA LA OTRA ORILLA

baragua @ 20:11
Fidel y EvoEl 18 de diciembre de 2005, como se esperaba, el Movimiento al Socialismo (MAS) ganó las elecciones con el 54% de los votos. El nuevo presidente electo, Evo Morales, inició de inmediato una gira por varios países del mundo. El primero en visitar fue Cuba, donde, el último día del año, Evo y Fidel subscribieron un acuerdo de cooperación de once puntos. Este documento entró en vigor el 22 de enero de 2006, luego de la toma de posesión de Morales, y contempla, entre otras cosas, que Cuba operará anualmente de la vista a 50.000 bolivianos; aportará los medios materiales, técnicos y personales para un programa de alfabetización que, a partir de julio del 2006, abarcará a toda la población apta (1.200.000 personas aproximadamente), y otorgará 5.000 becas en dos años para formar médicos, tan escasos en el país andino.

Prosiguió la gira Morales. Llegó a la opulenta Europa y recaló en España. El presidente de este lugar se comprometió a condonar parte de la deuda externa "contraída" por Bolivia con el ibérico país, aunque meses después el "perdón" todavía no se ha materializado.

No es cuestión de desagradecimiento, pero ¿condonar parte de la deuda externa? ¿Quién está en deuda con quién? Bastaría citar un solo ejemplo, de los muchos que existen, para responder a estas preguntas: La colonia española usurpó 16 millones de kilos de plata extraídos del Cerro Rico de Potosí (en la actual Bolivia) por explotados indígenas, de los cuales ocho millones fueron aniquilados. También llegaron al puerto de Sevilla 185.000 kilos de oro (esto sin contar los que llegaron de contrabando) que, rápidamente, buena parte de ellos pasaron a los acreedores del reino y beneficiaron a los sistemas financieros y comerciales del capitalismo europeo temprano.

Los primeros españoles en llegar a orillas del lago Titicaca fueron Diego de Agüero y Pedro Martínez de Moguer. Obviamente, los indios bolivianos fueron esclavizados; era el decenio de 1530 y los conquistadores ya habían destruido el imperio inca. En 1539, por orden de Pizarro, Pedro Anzures de Campo Redondo fundó Charcas, y en 1545 lo tocó el turno a Potosí, ciudad conocida por el descubrimiento de plata realizado en el ya citado Cerro Rico.

Siglos después, en febrero de 1825 y tras la batalla de Ayacucho (el 9 de diciembre de 1924), el general Antonio José de Sucre llegó a La Paz obteniendo el triunfo final de la causa libertadora. Y no transcurrió mucho tiempo sin que el lugarteniente de Bolívar convocara (el 6 de agosto del mismo año) la Asamblea que proclamó la República de Bolivia.

Sin embargo, podríamos decir que, a pesar de romperse las cadenas coloniales que tanto oprimían a sus pobladores, Bolivia siguió como otros muchos países latinoamericanos: "independiente", pero bajo el dominio de manos extranjeras.

Resulta curioso cómo cuando el nuevo y legítimo gobierno boliviano trata de emancipar a sus gobernados, buscando ahora su soberanía real, buena parte de los organismos internacionales se llevan las manos a la cabeza. Javier Solana (Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, ex director de la OTAN y ex ministro de cultura del gobierno español con Felipe González), en tono amenazante, le recuerda a Evo que se comporta justo de manera contraria a sus "recomendaciones", y no descarta recurrir a las sanciones económicas. El gobierno español, en boca del viceministro segundo y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, mostró igualmente su enorme descontento ante el anuncio nacionalizador de los hidrocarburos bolivianos, y habla de exigir indemnizaciones. Comportamiento similar esgrimió, éste individuo, cuando el gobierno boliviano exigió al grupo español BBVA y al suizo Zurich Financial Services la transferencia gratuita de las acciones que administraban en tres empresas petroleras.

A ninguna empresa explotadora de los recursos naturales se le ha expulsado del país. Las empresas no se expropian, no se confiscan sus bienes, tan sólo se les ha instado a renegociar los actuales contratos por otros más lógicos y justos. Y para eso se les ha dado un plazo de 180 días. Por supuesto que si no aceptan las nuevas condiciones tendrán que irse a saquear a otra parte, porque a pesar de arrogarse segura imprescindibilidad, para extraer y procesar los hidrocarburos, distan mucho de serlo. ¡Como si Evo Morales y sus compañeros del gobierno fuesen bobos! ¿Acaso se creen que no existen otras posibilidades y otras empresas para suplirlos, en caso de que su estúpida soberbia no les permita trabajar con la nueva y esperanzadora realidad boliviana?

Como todo el mundo sabe, hasta ahora las condiciones gananciales eran totalmente desproporcionadas. Repsol-YPF se llevaba el 82% y Bolivia, que aportaba toda la preciada materia prima, el exiguo 18%, que, además, no revertía en el total de la población, sino en el bolsillo de unos pocos privilegiados. ¿Cómo, si no, el segundo país más rico en recursos naturales de América Latina y el Caribe puede llegar a ser, tras Haití, el segundo más pobre?

Fiel a sus principios y a su pueblo que lo eligió, el gobierno boliviano se apresta a hacer justicia invirtiendo las ganancias: el 82% para Bolivia y el 18% para las empresas foráneas. Además exige convertir al Estado en el máximo socio de las empresas extranjeras, con un 51% de las acciones. Los gobernantes bolivianos no son tontos; han hecho números, han estudiado exhaustivamente el caso, y saben perfectamente que con el 18% ofrecido a las actuales empresas de fuera, a éstas la explotación les sigue siendo muy rentable todavía. Según los estudios realizados, recuperadas sus inversiones, con el citado por ciento que se les ofrece aún les queda una rentabilidad de la producción de entre el 20 y 25%. ¡Cuanto no habrán robado descaradamente hasta la fecha!

Llama la atención, aunque no constituya ninguna sorpresa, cómo el gobierno español defiende a la multinacional (habría que decirle al citado ejecutivo que la defensa de sus gobernados está muy bien siempre que sus intereses sean legítimos, requisito indispensable que en este caso concreto brilla por su ausencia, como se verá más adelante). "Tenemos el deber de defender los intereses de los españoles" (dicen para tratar de justificar su miserable postura). Pero ¿de qué españoles hablan?, ¿a qué españoles se refieren? Si un ciudadano del Estado español abre una tienda de caramelos en algún lugar del mundo y, al cabo de un tiempo, tiene que cerrarla por equis problemas con las autoridades locales, ¿va a enviar nuestro "insigne" gobierno con carácter de urgencia a una delegación para tratar de solventar el problema? Esto es lo que hizo cuando el primero de mayo Evo Morales anunció la nacionalización de los hidrocarburos.

La empresa Petrobras cuenta con capital privado y capital del Estado brasileño. En esa lógica entiendo, aunque no comparto, que el gobierno de Brasil defienda a la citada empresa, porque de alguna manera está defendiendo sus propios intereses. Pero, ¿por qué si el gobierno de España es "socialista" y no tiene como Estado capital invertido en Repsol-YPF, defiende de enconada manera los intereses de una empresa privada en detrimento de un gobierno y de un pueblo que, por socialista, debiera ser hermano? ¿Acaso ciertos miembros del gobierno español tienen, a título personal, capital invertido en Repsol-YPF y por eso defienden su injusta y prepotente postura? ¿O es que, como multinacional con sede en España, Repsol-YPF goza de todos los privilegios en Bolivia, pero paga sus más importantes impuestos en Madrid? El "socialismo" del PSOE no es el socialismo del MAS, eso es evidente.

El gobierno español, tan legalista como es (excepto cuando no le conviene, claro), está defendiendo una causa totalmente amoral, por injusta (favorece conscientemente a que los ricos sean cada vez más ricos en detrimento de los pobres que cada vez son más pobres),1 e indiscutiblemente ilegal, puesto que la Constitución boliviana exige que cualquier concesión de los recursos naturales de la nación a empresas extranjeras debe ser aprobada por la mayoría del parlamento; y en 1996, cuando el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada privatizó la totalidad del negocio de los hidrocarburos, lo hizo sin someter la privatización a votación de los parlamentarios. Por si fuera poco, los contratos firmados fueron confidenciales. ¿Por qué los ocultaron deliberadamente a la población? ¿Por qué el legalista gobierno español y la "oposición" de ese país no denunciaron, en su momento, tan grave delito? ¿Dónde estaban entonces también los organismos internacionales?

No es esta la única incursión ilegal de la compañía petrolera. Cuando inscribieron las reservas de Bolivia en la bolsa de valores, ellos no solamente inscribieron las reservas comprometidas para la venta que ya tenían contratos, sino que inscribieron las reservas por encima de esas reservas comprometidas para la venta, y eso también es una violación de la Constitución boliviana.

Otro caso oscuro, que habla bien poco a favor de Repsol-YPF y de quienes tan enconadamente la defienden, es que en marzo de 2006 el presidente y el jefe de operaciones de aquella empresa en Bolivia fueron detenidos (tras haber permanecido cierto tiempo en paradero desconocido) por un posible delito de contrabando de petróleo, cuyo valor se cifra en 7,3 millones de euros. Y aunque el Tribunal Constitucional dictaminó la ilegalidad de la detención, y los dos altos cargos fueron puestos en libertad, todavía quedan causas pendientes contra la empresa.

Por otra parte, Milena Aracely Hinojosa, diputada del MAS, acusó a la filial de la petrolera Repsol-YPF Gas de Bolivia de haberse beneficiado de subsidios irregulares en la distribución de bombonas de gas licuado para uso de la población entre los años 2002 y 2004 por valor de 29,5 millones de euros. La estatal Pecagas, por ejemplo, no pudo acogerse a las subvenciones, mientras que Repsol-YPF logró su permiso sin mayores problemas.

Se sospecha también de un posible ajuste de precios sobre el gas vendido a Brasil, realizado mediante un supuesto contrato ilegal subscrito por Andina (filial de Repsol-YPF en Bolivia) y Petrobras. La existencia de este contrato habría provocado pérdidas económicas al Estado boliviano por no menos de 125 millones de euros. La Fiscalía ya ordenó el registro de la central de la filial, y de momento concluyó su actuación con la detención del auditor de la compañía, Saúl Carlos Encinas.

Estos tres últimos casos no están aclarados todavía, pero son, sin duda, altamente sospechosos y significativos.

Especialmente ridículas y rastreras fueron las "reflexiones" realizadas por muchos de los (auto)denominados "intelectuales de izquierda". Anunciada la nacionalización de los hidrocarburos por parte de Evo Morales (que no debería haber sorprendido a nadie, puesto que éste ya dejó bien claro mucho antes de las elecciones que si llegaba al poder iba a nacionalizarlos), éstos "rojos desteñidos" y deslumbrados por el sol del poder capitalista no cesaron de disparar desde sus cómodas y poderosas trincheras. Todos sus interesados disparos salpicaron durante días: "la nacionalización de los hidrocarburos es perjudicial para Bolivia, y va a sumir a su población en la pobreza".

Está claro que la vergüenza quedó desterrada hace mucho tiempo de sus sentimientos. ¿Acaso la población boliviana no está desde hace siglos sumida en la pobreza? Recordemos otra vez que Bolivia es el país más pobre de América Latina (el segundo si incluimos a la región del Caribe), y eso es ser muy, pero que muy pobre. De modo que, en el supuesto de que no se cumplan las esperanzadoras expectativas, ¿tienen realmente algo que perder los bolivianos? ¿Merece la pena, o no, esforzarse en el intento?

Las respuestas, creo, son obvias. En cualquier caso, repasemos estos esclarecedores datos: Los últimos cuatro años antes de la capitalización, la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) mantenía la economía del país aportando 400 millones de dólares, como promedio, al Tesoro General de la Nación. En cambio, tras la privatización, las empresas extranjeras sólo aportaron entre 80 y 120 millones de dólares durante los primeros años, y nunca superaron los 200.

Como se puede observar, la cantidad aportada por la YPFB siempre fue muy superior a la de las empresas extranjeras. Pero es que, además, con las nuevas medidas el Estado espera recaudar anualmente unos 618 millones de dólares más que cuando gobernaba Sánchez de Lozada. ¿Alguien en su sano juicio puede sostener todavía que la nacionalización es perjudicial para el país y que va a sumir a la población en la pobreza? Sólo puede empecinarse con esa trasnochada teoría algún despistado o ignorante y, sobre todo, la privilegiada minoría local y extranjera que con el nuevo gobierno y sistema ven reducidos a escombros sus hasta ahora enormes e injustos privilegios.

Pero eso no es nada nuevo. Pasó en Cuba en 1959, donde los únicos descontentos con el triunfo de la Revolución fueron los oligarcas nacionales y extranjeros; pasa todavía en la Venezuela Bolivariana... y pasará allá donde cualquier proceso auténticamente revolucionario y socialista trate de sustituir al modelo neoliberal que tantos estragos y sufrimientos causa.

Los bolivianos tienen todo el derecho del mundo a elegir el sistema político económico y social que ellos consideren oportuno (ya lo eligieron), y todo el mundo tenemos la obligación de no inmiscuirnos en sus asuntos internos. Esto lo digo yo, y lo dice también el derecho internacional.

Desde la llegada de los españoles, Bolivia ha sido siempre una tierra castigada y convulsa en extremo. En 181 años de "independencia" ha tenido nada más y nada menos que 190 presidentes.

Los españoles arrasaron durante siglos, pero no fueron la única banda de ladrones y criminales que asolaron al país andino.

En la llamada Guerra del Pacífico (1879-1883) Chile invadió Bolivia y Perú. Con la agresión bélica buscaban (y encontraron) apoderarse de los ricos campos de nitratos del desierto de Atacama, que por aquel entonces era territorio de estos dos países. Éste fue el motivo por el cual Bolivia, despojada de sus tierras occidentales, también perdió su salida al mar hasta hoy todavía no recuperada.2 Sólo el "Tratado de Amistad" con Perú de 1992 le permite acceder al Pacífico por dos zonas libres. También Chile, en cuanto tuvo conocimiento de su existencia se apoderó de los depósitos de cobre más ricos del mundo, situados éstos en los Andes bolivianos.

Con las minas de plata en decadencia, en 1927 el estaño y otros productos primarios representaron el 94% de las exportaciones de Bolivia. Simón I. Patiño y Carlos Aramayo, ambos nacidos en el país andino, y Mauricio Hochschild, nacido en Europa, se convirtieron en los mayores productores del estaño boliviano. Conocidos éstos como los "Tres Grandes", y debido a sus tratos financieros con dueños y refinerías fuera del país, la mayor parte de la industria del estaño cayó bajo dominio extranjero. Norteamericanos, chilenos, ingleses, suizos y alemanes fueron los principales beneficiarios, tratando a los nacionales como si fueran esclavos. Los dos mayores propietarios extranjeros fueron la América Smelting and Refining, de Guggenheim, y la internacional Mining Company, de W. R Grace. La más importante refinería de estaño boliviano fue trasladada de inglaterra a Perth Amboy, Nueva Jersey, y a Brooklyn, Nueva York. Por su parte, Patiño instaló la sede de su empresa en Delaware, en 1924, retirándose al hotel Waldorf Astoria de Nueva York. A partir de entonces visitó su país natal en contadas ocasiones.

Bolivia cuenta en su desgarrada historia, también, con la "Guerra del Chaco" (1932-1935) librada con su vecina Paraguay. La matanza fue provocada por petroleras rivales estadounidenses e inglesas, que buscaban el control de las tierras fronterizas y supuestamente ricas en petróleo. Al final de la contienda, Bolivia había perdido unos 518.000 km2 de su territorio. La insaciable codicia de la Standard Oil (Esso), de Nueva Jersey, y la Royal Dutsh Shell provocó la guerra, y Bolivia y Paraguay fueron los que pusieron los muertos: 50.000 y 40.000 respectivamente.

También Estados Unidos tuvo gran responsabilidad en el fracaso de la Revolución de 1952, que había nacionalizado las minas y proclamado la reforma agraria. Asfixiado por la mala economía, el Movimiento Nacional Revolucionario en el gobierno (MNR) cometió el grave error de recurrir a la "ayuda" norteamericana. El precio que tuvieron que pagar, como no podía ser de otra manera con los yanquis por medio, fue caro en exceso. Y es que buscar amparo amigo en el gobierno de Estados Unidos es encontrar justo lo contrario. Esto no es una suposición, sino una constatación histórica. Los campos petroleros tuvieron que abrirlos a las compañías extranjeras, los campesinos fueron desmovilizados y desarmados los trabajadores... Y con esta favorable situación Estados Unidos se encargó de armar y entrenar al ejército represor a su medida y semejanza.

Finalmente, un golpe militar a cargo del general René Barrientos (esto sucedió el 4 de noviembre de 1964) acabó con los doce años del MNR en el poder y con la llamada Revolución de 1952.

Con Barrientos (1964-1969) dio paso a un período de 18 años de gobierno militar, cuyos sanguinarios oficiales fueron igualmente entrenados y mandados por los diferentes gobiernos estadounidenses. El Che, por ejemplo, herido y capturado el 7 de octubre de 1967 en la Quebrada del Yuro, cuando organizaba una guerra de guerrillas con el propósito de combatir a la tiranía y extender la lucha a toda América Latina, fue asesinado dos días después por orden de Barrientos, quien a su vez cumplía ordenes del gobierno de Estados Unidos.

La década de los 80 tampoco fueron tiempos favorables. Obviamente, los llamados "paquetes económicos" "recomendados" por el FMI no resolvieron nada, sino todo lo contrario. En 1986, el presidente Paz Estensoro destinó el 36% del presupuesto de la nación a pagar la deuda externa y el 22% a la defensa. El austero programa económico, llamado NEP, degradó aún más la vida de los bolivianos. Las cínicas e insultantes palabras de quien diseñara dicho programa, Jeffrey Sands, de Harvard, ilustran muy bien ese período: "Yo siempre les he dicho a los bolivianos [...] que si son valientes, si hacen todo bien, terminarán por tener una economía miserable y pobre con precios estables".

En los años 90 el Banco Mundial y el FMI, con la imposición de sus famosos y destructivos ajustes estructurales, hundieron la economía del país mucho más, si cabe, de lo que ya estaba. El programa de privatización afectó también, cómo no, a los hidrocarburos que, como ya ha quedado dicho, fueron privatizados en 1996 y de manera ilegal por Sánchez de Lozada. Y esa siempre ha sido una constante en la historia boliviana: la recuperación y la pérdida, con sus fatales consecuencias, de los recursos naturales por parte del pueblo.

El 2003 fue un año especialmente convulso. Durante la llamada Guerra del Gas 70 personas fueron asesinadas por la policía (el gobierno de Aznar envió una partida de 80 millones dólares destinadas al ejército para reprimir las movilizaciones populares). Una vez más, los movilizados exigían la nacionalización de los hidrocarburos (del gas en este caso concreto). Después, en 2004, el presidente sustituto (Carlos Mesa, 2003-2004) convocó a la población a referéndum con el resultado del 92% de los votos a favor de la recuperación de sus recursos naturales. Mesa, sin embargo, obvió la contundente demanda, y continuaron las movilizaciones. Seis meses más tarde de su forzada dimisión, la mayoría del pueblo delegó en el MAS y en Evo Morales la dirección del país, y éste, de inmediato, se dispuso a cumplir su programa electoral: erradicó casos de corrupción, se rebajó el sueldo y el de toda la administración a menos de la mitad, aumento el salario mínimo... e inició la Reforma Agraria entregando la tierra a los campesinos.

El pasado 2 de julio (y esto también fue una promesa electoral) el pueblo fue convocado a elecciones a la Asamblea Constituyente, que desde el 6 de agosto está inmersa en la elaboración de una nueva Constitución; herramienta indispensable para acometer los cambios necesarios que la actual Carta Magna no permite o limita.

El pueblo boliviano cuenta con poderosos enemigos locales y extranjeros que obstaculizan (ya trataron de sabotear la candidatura de Morales durante la campaña electoral) y obstaculizarán el nuevo proceso de cambio, pero no está solo. Cuenta con infinidad de pueblos amigos en todo el mundo y, sobre todo, goza de la enorme y desinteresada ayuda de dos sólidos y experimentados puntales: Cuba y Venezuela. La mano de estos dos pueblos, hace rato tendida, ya está produciendo sus primeros frutos (recordemos, por ejemplo, el acuerdo de cooperación firmado por Evo y Fidel que, a buen seguro, no es más que el punto de partida).

El sueño de Bolívar, San Martín, Sucre, Martí... comienza a dejar de ser sueño para acercarse a la realidad. La "Patria Grande" reivindica su existencia. "Nuestra América" renace, la "América Mayúscula" respira, y además lo hace caminando decidida por un sendero cuya "manigua" nunca antes estuvo tan "chapeada". Hay que seguir desbrozando maleza, sin embargo. Es tiempo de lucha, no de triunfalismo; aunque, si bien es cierto, también de justificada esperanza.

Desde abril de 2006 la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) cuenta con la adhesión de Bolivia. Ya son tres los países que la integran, y, visto el actual panorama latinoamericano, es muy probable que próximamente haya nuevas incorporaciones.3

Puesta en marcha por Cuba y Venezuela, la ALBA fue creada para contrarrestar al destructivo e inhumano Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el cual, impulsado por Estados Unidos (aunque debido al rechazo de los pueblos no consigue ponerlo en marcha), sólo sirve para seguir enriqueciendo al imperio a costa de condenar para siempre al subdesarrollo a los países de América Latina.

La ALBA, como indica la unión de sus cuatro letras, es el puente entre la noche oscura y el día. Bolivia ya camina por encima de las turbulentas aguas neoliberales hacia la otra orilla.

2006 / 09

Postdata:

Agotado el plazo de 180 días, el gobierno boliviano ha alcanzado un acuerdo con las compañías petroleras que operan en el país. El acuerdo se cerró el sábado 28 de octubre, y fue firmado por estas diez empresas: Petrobras-Bolivia y Petrobras Energía (brasileñas); Repsol YPF y su filial Andina (hispano-argentinas); British Gas y Chacón, del grupo British Petroleum (británicas); Pluspetrol y Matpetrol (argentinas); TotalFinaElf (franco-belga) y Vintage (estadounidense). Petrobras y Repsol, que controlaban el 47% y el 27% respectivamente del mercado boliviano del gas, fueron los últimos en suscribir los nuevos convenios.

Con el nuevo acuerdo, las multinacionales deberán remitir a la estatal YPFB toda su producción de hidrocarburos, para ser remuneradas después, según las cláusulas de sus correspondientes contratos, por un valor de entre el 18% y el 50% de las cantidades extraídas. Será la YPFB, también, quien comercialice el gas y marque los volúmenes y los precios de los productos, tanto para el mercado interior como para el exterior.

En palabras de Evo Morales, "de acá a cuatro años, sólo de los hidrocarburos, estarán ingresando [a las arcas del Estado] más de 4.000 millones de dólares, y creo que, de esta manera, resolveremos nuestros problemas económicos y sociales".

La aceptación de los nuevos convenios, por parte de las multinacionales, demuestra con creces que, con los anteriores gobiernos, además de vulnerar las leyes bolivianas, ganaban unas cantidades de dinero totalmente injustas y desproporcionadas.

NOTAS

1.- El comportamiento del gobierno español y de su partido para con el pueblo boliviano no es casual ni gratuito. Sus intereses económicos son antepuestos al bienestar de los bolivianos, no importándoles que estos puedan seguir sumergidos en la miseria si este lamentable hecho les aporta pingües beneficios. Esa es su política habitual en toda América Latina, como lo demuestran estos ejemplos:

En la pasada campaña electoral de Perú (junio de 2006), la secretaria de Relaciones Internacionales del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Trinidad Jiménez, expresó su apoyo a Alan García Pérez, quien finalmente ganó las elecciones, aunque con escaso margen sobre Ollanta Humala.

Conviene recordar, para saber a quién y qué apoyó el gobierno español, que el aprista García ya había presidido Perú entre 1985 y 1990, terminando su mandato con la economía colapsada, haciendo desaparecer el poder adquisitivo de los peruanos con una inflación acumulada del 7.600%. Fue también, en 1986, el responsable de la matanza de más de 250 presos en tres cárceles limeñas, y en 1992 pasó a la clandestinidad, exiliándose en medio de acusaciones de enriquecimiento ilícito.

Según datos oficiales, actualmente Perú cuenta con más de 14 millones de pobres (el 54% de la población), y la indigencia afecta a más de 7 millones de personas (niños, mujeres y ancianos en su gran mayoría). El PSOE, a través de su secretaria de Relaciones Internacionales, apoyó el continuismo que representa Alan García, o lo que es lo mismo, el hambre y la miseria creciente que padece la mayoría de los peruanos.

El segundo ejemplo se refiere a las elecciones mexicanas del 2 de julio de 2006, donde según el Instituto Federal Electoral (IFE), Felipe Calderón ganó con una diferencia del 0,58% de los votos sobre su más inmediato adversario. Sin embargo, ante un más que probable fraude atribuido al Partido de Acción Nacional (PAN) de Calderón, la coalición Por el Bien de Todos (PBT) de Andrés Manuel López Obrador impugnó formalmente las elecciones en 152 distritos (unas 52.000 mesas electorales) exigiendo el recuento voto por voto. De modo que, hasta que el Tribunal Electoral Federal (TRIFE) no resuelva las impugnaciones, no declarará oficialmente al futuro presidente.

El gobierno español, a pesar de todo lo comentado, ya se ha adelantado a los acontecimientos felicitando y reconociendo al derechista Calderón por su todavía inexistente victoria; la Unión Europea y Estados Unidos hicieron exactamente lo mismo.

Postdata: Finalmente, Calderón ha sido declarado vencedor de las elecciones sin haberse recontado todos los votos. López Obrador, que ha formado un gobierno paralelo, no reconoce su victoria, y, por si quedaba alguna duda, Rodríguez Zapatero ha vuelto a felicitar al fraudulento derechista.

2.- Declaración sobre Bolivia

La centenaria lucha del pueblo boliviano por recuperar su salida al mar ha concitado respaldo en la opinión pública y la comunidad internacional, especialmente en América Latina.

Durante la Cumbre Social Alternativa realizada en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, el pasado mes de noviembre, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, apoyó en varias oportunidades ese derecho y expresó su intención de difundirlo en todos los foros internacionales.

El presidente Chávez, con la autoridad moral de encabezar la Revolución Bolivariana que encarna los ideales del Libertador Simón Bolivar, creador de la República de Bolivia, y que tanto luchó por una América Latina libre, independiente y unida, ha reclamado solidaridad con esta noble causa. En su reciente visita a Venezuela, nuestro presidente Fidel Castro les dio el firme respaldo del pueblo de Cuba.

La Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba declara su plena solidaridad con la firme y noble posición del presidente Chávez.

Ciudad de La Habana, 25 de diciembre de 2003
"Año de Gloriosos Aniversarios de Martí y del Moncada"

3.- Tras las victorias electorales de René Preval en Haití, Daniel Ortega en Nicaragua y Rafael Correa en Ecuador, éstos han anunciado su intención de ingresar a la ALBA a sus respectivos países. (Nicaragua y Ecuador ya se incorporaron, y, en transcurso de la última cumbre, también Dominica se ha sumado a la alternativa integradora).

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Chile: 11 DE SEPTIEMBRE DE 1973

baragua @ 19:58
Hoy he leído varios periódicos, he escuchado durante bastante rato algunas emisoras de radio y me he sentado frente al enajenante y mercantil televisor para presenciar con ojo crítico algunos informativos.
Como cabía esperar, todos ellos han dedicado amplia información al quinto aniversario del atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York. Sin embargo, como también cabía esperar, ninguno de los medios de información ha recordado el sangriento golpe de estado perpetrado contra el legítimo gobierno de Salvador Allende, hace hoy 33 años.

El 4 de septiembre de 1970, Salvador Allende Gossens ganó las elecciones con el 36% de los votos. Asumiendo la presidencia de Chile el 3 de noviembre del mismo año, no tardó mucho tiempo en comenzar a poner en práctica el programa socialista de la Unidad Popular que representaba.
Allende carecía de mayoría en el Congreso, pero, a pesar de que la Suprema Corte rechazó muchas de sus reformas, éste restableció las relaciones diplomáticas con Cuba, llegó a nacionalizar (tras previas indemnizaciones) los servicios públicos y los bancos, así como las compañías de hierro, carbón y cobre norteamericanas que aportaban las tres cuartas partes de divisas al país. Los salarios de los trabajadores fueron al alza, el desempleo descendió a menos del 5% y redistribuyó la tierra aumentando la producción de alimentos y el consumo.
Gracias a esas medidas los sistemas de seguridad social, educación, salud... mejoraron notablemente, y la tasa del Producto Nacional Bruto creció por encima de los años precedentes.
Pero el 78,4% de los créditos a corto plazo que Chile manejaba habían sido concedidos por los estadounidenses, y estos, como no podía ser de otra manera, trataron de limitarlos con el llamado "bloqueo invisible" puesto en marcha en 1971.
En 1972 el cobre chileno comenzó a ser embargado por la compañía Kennecott Cooper, y meses después el presidente Nixon logró la aprobación, por parte del Congreso norteamericano, de la liberación de las reservas de cobre. Con esta última maniobra el precio internacional del mismo cayó en picado y la economía chilena se resintió de manera considerable.
Muchos patronos financiaron actos de sabotajes (como la colocación de bombas en fábricas del Estado), promocionaron huelgas, redujeron la producción, despidieron a muchos trabajadores... y enviaron al extranjero la mayor parte de sus ahorros.
La estrategia desestabilizadora diseñada por el director de la CIA, Richard Helms, el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, el jefe del Consejo Nacional de Seguridad, Henry Kissinger, y algunos grupos privados estaba dando sus esperados frutos.
Los bienes básicos comenzaron a escasear, se deterioraron los servicios sociales, ampliamente mejorados tras las políticas redistributivas del ingreso por parte del gobierno de la Unidad Popular. Y finalmente se consumó el anunciado golpe de estado (en marzo de 1972 los documentos de la ITT publicados por el periodista norteamericano Jack Andersen revelaban los complots para derrocar a Allende).
Era el 11 de septiembre de 1973. Dos aviones caza Hawker dejaron caer un par de bombas cada uno sobre la Casa de la Moneda. Pero a las exigencias de su renuncia, Allende ya había dado una contundente respuesta: "Estoy dispuesto a resistir por todos los medios, incluso al precio de mi propia vida..." Y cumplió su palabra; resistió y murió peleando a eso de las dos de tarde de aquél fatídico día. Los cuarenta compañeros del Presidente todavía resistieron dos horas más. Sólo a las cuatro de la tarde, tras siete horas de armado enfrentamiento, se apagó la última resistencia.
La esperanza del pueblo chileno por alcanzar una vida digna había sido truncada, y además hubo que pagar un precio muy elevado por hacer uso de su indiscutible derecho: un mes después del golpe, la represión golpista acumulaba 30.000 personas asesinadas, según algunas fuentes; 5.000 según la embajada estadounidense.
Otros escalofriantes datos provocados por la acción sanguinaria de Pinochet y la codicia imperialista de los Estados Unidos fueron estos que siguen: más de 1.000.000 de exiliados (300.000 de ellos por motivos directamente políticos), 112.000 torturados, más de 3.000.000 de detenciones arbitrarias, 1.200.000 allanamientos y cientos de miles de ciudadanos expulsados de sus lugares de residencia, estudio y trabajo.
Quizá se pueda criticar a Salvador Allende por no haber eliminado del ejército a elementos nada fiables, no haber armado y organizado al pueblo creando unidades de milicias. En definitiva, por haber confiado demasiado en su "vía pacífica" al socialismo en una América Latina tan convulsa, cuando a ojos vista se estaba gestando el golpe que después le asestaron.
Un militante del MIR opinó al respecto: "Por supuesto que todos deseamos un cambio pacífico, pero en toda la historia ninguna clase dominante ha cedido jamás su poder sin entablar una lucha encarnizada".
Si cada trabajador y cada campesino debidamente organizado hubiese tenido un fusil en sus manos, quizá no habría habido o triunfado el golpe fascista.
Pero ese es un debate en el que no voy a entrar ahora. Incitado por el injusto silencio de los convencionales medios de comunicación, yo sólo quería recordar la trágica efeméride para contribuir con mi granito de arena a que no caiga en el olvido.

2006 / 09 / 11

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Cuba: CUBA SERÁ UN ETERNO BARAGUÁ

baragua @ 19:50
fidel1-web1.jpgApenas se ha conocido la decisión de Fidel de delegar temporalmente sus responsabilidades y cargos, por cuestiones de salud, y ya las “aves carroñeras” han comenzado a sobrevolar un cadáver que no existe y un pueblo cuya Revolución, provista de muy buenos cimientos, no se ha derrumbado. Deduzco, por tanto, que las citadas “aves” van a pasar bastante hambre (como hasta ahora) si no se alejan e invaden otros cielos en busca de alimento que en verdad esté muerto y accesible.

Resulta curioso (que no sorprendente) cómo una de las palabras que más he escuchado y leído estos días, con respecto a la enfermedad de Fidel, sea “transición”. De la boca y la pluma de numerosos periodistas y tertulianos casi no ha salido otra palabra; y además vaciándola previamente de contenido para rellenarla de una carga expresiva que no le corresponde, antes de dispararla.
En mi diccionario (bastante común por cierto) la palabra transición dice: “Acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto”.
¿Por qué estos individuos, pues, confunden tan fácilmente transición con relevo? ¿Lo hacen de manera equivocada o interesada? Las respuestas las omito por obvias.
Cierto que Fidel tiene casi 80 años. Cierto que tendrá que morirse algún día (ojalá más tarde que pronto), como el común de los mortales, pero ¿por qué empeñarse en escuchar lo que no se ha dicho? ¿Quién ha hablado de transición en Cuba? Quien eso cree está confundiendo el deseo con la realidad, puesto que yo sepa sólo se ha anunciado el relevo de una persona al frente de un proyecto socio-político (en este caso concreto la Revolución Cubana) no de una transición, y, además, de momento el carácter del relevo es temporal, algo que en casi todos los medios de comunicación se obvia o se relega a un segundo plano.
Pongamos que finalmente Fidel no sana y la temporalidad deja de serlo. ¿Acaso eso significaría que va a haber una transición socio-política en Cuba? ¿Es que la inmensa cantidad de personas que trabaja en el mismo proyecto que Fidel va a desmoronarse porque ellas no significan nada? ¿Acaso se les está insultando? En Cuba además (para los que no se quieran dar por enterado), la transición que los cubanos querían ya se hizo hace muchos años (47 exactamente, en enero de 1959) Algo que en el Estado español aún no ha sucedido (la monarquía implantada por Franco sigue vigente, y los responsables de crímenes de lesa humanidad nunca fueron juzgados). Y esos son los “robustos” pilares en que se sostiene la actual “democracia española”.
Siempre se ha oído mucho la opinión de que la Revolución Cubana sólo es Fidel, menospreciando y “compadeciendo” a todos los que trabajan directamente con él y, sobre todo, al pueblo que (guste o no) mayoritariamente lo respalda. En esa lógica (absurda e incierta hasta la saciedad) la Revolución acabaría con la desaparición física del Comandante. Pero, más que les pese, la Revolución Cubana no es ni puede ser una sola persona, sino nada más y nada menos que casi la totalidad de los once millones de personas que habitan la Isla (quien conozca en profundidad, reflexione y opine objetivamente sobre la realidad cubana reconocerá y llegará a la conclusión de que es verdad esto que digo).
Una revolución no se mantiene tanto tiempo sin la complicidad y estrecha colaboración de la mayoría de la población. Rafael Hernández lo explica muy bien en este fragmento de uno de sus ensayos: “Es el apoyo al sistema lo que le otorga su estabilidad. Es la continuada identificación del sistema con el interés de la población lo que le acredita su apoyo. A pesar de la relativa erosión del consenso en los últimos años [primeros del Período Especial], lo más notable es el nivel de mantenimiento de esa correspondencia”.
Jean Jacques Rousseau lo dijo de esta otra manera: “El más fuerte no es nunca suficientemente fuerte para ser siempre el amo, si no transforma la fuerza en derecho y la obediencia en deber”.
Y el compañero Fidel: “Bien tontos son los que creen que este pueblo se puede gobernar por la fuerza o por otra forma que no sea el consenso que emana de la obra realizada, la elevada cultura política de nuestros ciudadanos y la envidiable relación de la Dirección con las masas. En las elecciones del Poder Popular participan de forma consciente y entusiasta más del 95 por ciento de los electores”.
Recordemos que en la Cuba revolucionaria jamás ha habido un solo disturbio por parte de la policía o del Ejército contra la población (“las FAR son el pueblo uniformado”, dijo Camilo Cienfuegos), ni una sola muerte extrajudicial, ni un solo desaparecido… Y de esto no pueden jactarse los paladines de las “democracias representativas” y los derechos humanos en los países capitalistas, bien sean del Primer o Tercer Mundo.
Entre 1991 y 1993, desaparecida la Unión Soviética y todo el llamado Campo Socialista del Este, la economía cubana cayó por debajo del 35% (Cuba tenía más del 80% del intercambio comercial con los países del CAME, y de la noche a la mañana se quedó sin mercados y sin fuentes donde adquirir suministros), el 60% de la industria quedó paralizada, el transporte se redujo en un 75%, las importaciones decrecieron de 8.500 millones de dólares anuales a 1.500, provocando que la ingesta calórica de la población, hoy ya recuperada, cayera de 3.000 a menos de 2.000... Esto dio paso a un duro “Período Especial” que los cubanos afrontaron digna y estoicamente sin arrojar la toalla, algo que no hubiera podido soportar una sociedad tan podrida, soberbia y egoísta, como la nuestra, sin haber caído en un auténtico caos.
La economía cubana fue creciendo. En 1994 ya había emergido con un PIB del 0,7%; desde entonces todos los años fue en aumento. Y todo a pesar de que el gobierno yanqui endureció el bloqueo con las leyes Torricelli (1992) y Helms Burton (1996), seriamente convencido de que los cubanos no resistirían durante mucho tiempo. Pero resistieron. En 2004 la economía creció un 5,5%, y un año después se cerró con un PIB histórico, el más alto desde el triunfo de la Revolución: 11,8%.
¿Por qué, entonces, si en un período tan adverso los cubanos no claudicaron, lo van a hacer ahora que todo les va muchísimo mejor y existen unas perspectivas ciertamente esperanzadoras?
Cuando casi nadie daba un solo centavo por ellos, Cuba demostró al mundo de lo que puede ser capaz, superando el citado período. Ahora, además, goza de muy buenas relaciones en el continente americano y en otras muchas regiones del mundo.
Que nadie se llame al engaño. Los cubanos no van a permitir que destruyan su Revolución. Conociéndoles como les conozco, no me cabe la menor duda de que estarán a la altura de las circunstancias, y que, pase lo que pase, nunca defraudarán ni a Martí ni a Fidel. Volverán a demostrarlo. Ya lo están demostrando sin alterar la vida cotidiana; preocupados por la salud del Comandante, pero fuertes; alertas, pero sin caer en la provocación de quienes tan deseosos están de retomar el control de la Isla.
A muchos periodistas y tertulianos se les nota demasiado la parcialidad con que comentan los últimos acontecimientos en Cuba. A mí también, lo reconozco; sólo que yo no cobro, aporto datos y en ningún momento recurro a la mentira, lo que, creo, es muy importante.
Harían bien en ser más veraces y comedidos en sus crónicas y comentarios, de lo contrario estarían contribuyendo peligrosamente a crear un caldo de cultivo que podría despertar a la fiera (en realidad Estados Unidos nunca se ha dormido), alimentar su insaciable apetito invasor… y afilar sus siempre prestos colmillos. Y si algún día esto llegara a suceder, por “pirómanos”, tendrán buena parte de responsabilidad en el asunto.
Y por ahora concluyo. El Comandante está enfermo (que no muerto), pero la Revolución Socialista Cubana goza de muy buena salud.
En el peor de los casos, con o sin Fidel, Cuba va, Cuba irá. Que el enemigo no se haga demasiadas ilusiones. El propio Comandante dijo no hace mucho tiempo: “yo muero mañana y mi influencia puede crecer”.
Y es que en Cuba siempre es 26 de Julio. Y es que Cuba será un eterno Baraguá.

2006 / 08 / 02

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