LA PELIGROSA NECEDAD DE GEORGE W. EMBUSHTERO
Mientras el fragmento del territorio usurpado era pasto de las llamas, al presidente norteamericano no se le ocurrió otra cosa mejor que echar más leña al fuego de su guerra particular que, perdida de antemano, mantiene contra Cuba.
Era 24 de octubre, y el deshumanizado individuo anunció que endurecería más todavía el bloqueo vigente desde hace casi 49 años. Con el "altruista" propósito de "favorecer una transición hacia la democracia en la Isla", incitó a la población cubana a disentir, a los gobiernos del mundo a colaborar con la disidencia interna (la Unión Europea no dijo nada, guardó cómplice silencio) y, ebrio de soberbia y cinismo, llamó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias a levantarse contra la Dirección del país.
Casi nada. Si no fuera porque sus fascistas e ilegales medidas causan sufrimiento al pueblo que tanto quiero y admiro, me reiría ahora mismo en su propia cara.
Habló de transición hacia la democracia y, justo seis días después, hizo caso omiso a la petición de 184 países para que cese su criminal bloqueo que sólo aprueban cuatro miembros de la ONU (Estados Unidos, Israel, Islas Marshall y Palau, con la única abstención de Micronesia). "Invitó" a disentir a la población cubana obviando que sólo tres días antes, el domingo 21 de octubre, el 96,49% de los electores participó con sus votos secretos y voluntarios en las elecciones municipales (una quimera, sin duda, en los Estados Unidos y en cualquier parte del mundo); siendo válidos el 92,99%; nulos el 3,03% y quedándose el blanco (el color que la disidencia interna tiene la orden de utilizar en las elecciones) en un exiguo 3,93%. Llamó a las FAR a levantarse contra la Revolución que construye y defiende, como si de fuerzas mercenarias se trataran, ignorando el muy necio inquilino de la Casa Blanca que las FAR son, desde hace casi 51 años, el "pueblo uniformado".
¡Qué peticiones más absurdas para un pueblo cuya irrenunciable determinación es "socialismo o muerte"! ¡Qué poco ha aprendido George W. emBUSHtero de los errores cometidos por sus predecesores y de los propios!
Si fuera un poquitico menos necio (el socio de la familia de Bin Laden nunca será un tipo inteligente) se habría ahorrado la ridícula arenga del día 24, que sólo contentó a la desacreditada gusanera de Miami (ya sé que ese era uno de sus objetivos, pero aún y todo), y sin embargo suscitó la solidaridad con Cuba de prácticamente todos los pueblos del mundo.
Si fuera un poquitico menos necio, insisto, habría tenido en cuenta algunos de los muchos ejemplos que existen y certifican que al pueblo de Cuba no se le puede engañar, y mucho menos todavía con peticiones y argumentos tan pueriles como soeces.
En 1961, la Agencia Central de Inteligencia -CIA- demostró que no eran tan inteligentes como presumían, ya que sus analistas pronosticaron un levantamiento popular tras el desembarco mercenario de Playa Girón y ocurrió justo lo contrario: el incondicional apoyo del pueblo a su Revolución; en sólo 66 horas, el Ejército Rebelde y las Milicias liquidaron la agresión invasora. De esa implacable manera, los planes anexionistas y el prestigio (si es que lo tenía) de John F. Kennedy quedaron a la altura del subsuelo.
Treinta años después la URRS arrió sus banderas, y los países del Campo Socialista del Este siguieron su estela desintegradora subiéndose al carro devastador del neoliberalismo más crudo y rancio. Según sus enemigos, Cuba debió hacer exactamente lo mismo para no quedar aislada, ya que, decían, era un satélite de aquella potencia y sola no podría subsistir durante mucho tiempo. Estados Unidos, entonces con Bush padre ya decadente a la cabeza, endureció el bloqueo con la ley Torricelli (oficialmente "Ley para la Democracia Cubana, 1992) y, frotándose inútilmente las manos, "invitó" a la población cubana a rebelarse contra su propia Revolución. Obviamente, el gobierno estadounidense volvió a equivocarse y encajó otra rotunda derrota.
En pleno período especial, con William Clinton como sustituto del ex director de la CIA, la Helms-Burton (Ley para la Libertad y la Solidaridad Democrática Cubana, 1996) fue aprobada con idéntico e inhumano propósito: rendir al pueblo cubano por hambre, enfermedad y desesperación; nada de eso sucedió en todos esos años, sin embargo. El vacío ideológico que esperaban encontrar los imperialistas no apareció por ninguna parte, sencillamente porque, como dijo Cintio Vitier, "los estaba esperando el pueblo de Céspedes, de Maceo y de Martí, algo más que una ideología, una vocación concreta de justicia y libertad".
Estos tres ejemplos hubieran sido suficientes para que cualquier adversario minimamente inteligente tomara nota y dejara de tropezar incesantemente con el mismo problema: "una Revolución en Cuba que no se doblega ni se rinde ni puede ser destruida" (Fidel, Pinar del Río, 2000). Pero Bush hijo (de tal palo tal astilla) no es una eminencia precisamente, sino todo lo contrario, y se comporta como todo el mundo sabe que se comporta.
Ya menospreció la capacidad defensiva del pueblo afgano e iraquí, y en ambos países está cosechando sendos fracasos. Ahora, con notable escasez de soldados y escasa capacidad de reclutamiento para sus "sorpresivos y preventivos" ataques, sigue envalentonado y la amenaza más virulenta se cierne sobre Irán.
A Cuba lleva amenazándole desde hace siete años sin resultados satisfactorios, y ya sólo le queda un año al frente del "escuadrón de la muerte" más sanguinario de la historia. Incitado por su necia y peligrosa soberbia, ¿estará pensando seriamente en alguno de los sesenta y pico "oscuros rincones del mundo"?, ¿en cual de ellos?
Es práctica habitual entre los políticos de su estirpe el incumplimiento de sus promesas (sobre todo cuando no les favorecen), y las incumplen sin que el más mínimo sonrojo quede reflejado en sus rostros. Pero Cuba es Cuba, y cuando en 2000 Bush llegó al poder de manera fraudulenta prometió "devolver" al pueblo cubano la "democracia" y la "libertad". ¿Podrá resignarse, pues, tan siniestro personaje a ser el décimo presidente de los Estados Unidos en pasar por la Casa Blanca sin ver a la Revolución Socialista Cubana rendida?
Esperemos que sí. Cuba nunca será ocupada por el potencial agresor, porque siempre ha cuidado al detalle su defensa, y lo sigue haciendo (sin ir más lejos, durante este año se está celebrando exitosamente la Operación Caguairán, que concluirá con el Ejercicio Estratégico Bastión 2008, a finales de ese año). Aunque el costo humano sería enorme (eso es lo que se trata de evitar), en la Isla nadie tiembla ante las repetidas amenazas del imperio. Lo deseable es que el necio presidente tenga un momento de lucidez y, por diminuto y breve que éste sea, se de cuenta a tiempo de que en nada le beneficiaría provocar un Vietnam elevado a la enésima potencia.
Haría bien en enfriar sus eufóricas calenturas. No vaya a ser que le jueguen una mala pasada y le lleven a emular al presidente James Polk en 1848, cuando usurpó el citado territorio californiano hoy parcialmente calcinado (ese mismo año, Polk también trató de comprar Cuba a los españoles). En ese hipotético caso la Isla irredenta ardería, pero, al decir de Fidel, "sería la última aventura fascista de ese gobierno".
2007 /11 /11

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