DESPUÉS DE TODO
FRENTE AL MUNDO
Desnudé mi cuerpo
para entrar en la ducha.
Abrí el grifo y salió
un batallón de imágenes frías
aplaudidas por el tiempo.
Quise secarme,
pero no encontré la toalla.
Quise vestirme,
pero mi ropa había desaparecido.
Y así permanezco ahora:
mojado, mojado
y desnudo frente al mundo.
UNA DERROTA MÁS
una derrota más
y van he perdido ya la cuenta
hasta cuándo
muy deprisa
esa maldita trampa
la calle envenenada te quiero
te miran de reojo te saludan
espero
palpo
suavemente los ojos despiertos
de tus pechos
con el eco de una larga espera
esperada
vértigo incontrolable la luna la cuna
la una de la mañana
el camión de la basura
los cigarrillos encendidos el cenicero
lleno de impaciencia aniquilamiento
total nervios a pares
nubes no ves el humo se retuerce
agujas que cosen tiempo
dos blasfemias asumidas
y una
cantimplora vacía en el desierto
sediento
estoy
una derrota más adelante
muerto
TRAS TU BELLEZA
Pasaste un día junto al mudo
-yo era el mudo-,
y el mudo recobró
el habla.
Pasaste un día junto al ciego
-yo era el ciego-,
y el ciego recobró
la vista.
Pasaste un día junto al cojo
-yo era el cojo-,
y el cojo, sin muletas,
corrió tras tu belleza.
EL CAPRICHO DE LAS NUBES
Bostezo dos veces.
Nada la vida en el río y sonrío.
La hierba acaricia mi espalda
y, en las ramas con hojas
de la tarde,
se posa mi alma agotada
a descansar.
Hay peces
rojos en la savia
y lunas recién mordidas
untadas previamente en las estrellas.
Hay pájaros sin jaulas
que cantan, ensimismados,
bailando con la brisa
una guaracha... un guaguancó.
Arriba,
en el cielo parcialmente azulado,
dos mujeres
dibujadas por las nubes
se desnudan
lentamente,
muy lentamente,
y me envían un cálido beso.
AMOR Y ODIO
¡Te odio tanto como te amo!
-Charles Baudelaire-
Ya sabes que los sentimientos de odio
están muy cerca del amor.
-Mons en "Inspector Lavardin" de Claude Chabrol-
Ahora mismo te alejas. Siempre
te estás alejando,
lamentando,
y aún no me has dicho por qué.
¿Por qué?
Te sigo con mi vista
hasta que te pierdes en el infinito.
Y me quedo dudando si llorar o no
por la pena que supone el perder
ese cuerpo tuyo tan canalla,
tan canalla y tan bonito.
SOLA
Estás sola.
Estás sola
rodeada de mucha gente.
Un trineo cargado de melancolía
llega a tu mente
tirado por los perros
de la incomprensión.
Las lágrimas que salen
de tus ojos
descienden por mis mejillas.
El cuchillo que habita
clavado en tu espalda
desgarra mi corazón.
Te veo a través de las tinieblas
y ya no nadan las sonrisas
en los lagos de tus ojos,
ya no vuelan los pájaros
en el cielo de tu ilusión
Expones
cansancio e indiferencia
en la galería de tu rostro.
Intentas cerrar la herida
que crece en tu memoria;
una aguja gigante
atraviesa el dedal
y sangra mi dedo.
SOLO
Duermo poco y sueño demasiado.
-Jesús Orta Ruiz, "Indio Naborí"-
Son las diez de la mañana
y, como no tengo sueño ni dueño,
leo un rato, primero,
y luego me levanto de la cama.
Si no fumo
no es porque me lo recomiende
el ministerio de sanidad.
Si no bebo
es porque el último trago
me lo bebí ayer
antes de caer rendido entre las sábanas.
Abro la ventana,
la persistente lluvia cala mi alma.
Abro la puerta
y, obstinada la lluvia,
empapa mi desnudo cuerpo.
Disidente con vocación del paraíso,
duermo poco y sueño demasiado.
Te llamo bien alto,
Pero hoy tú no respondes.
Avanza la mañana,
la tarde reivindica su existencia.
El pez rojo del estanque
Sigue nadando solo,
y exhibe con decoro
su habitual indiferencia.
ITZULERARIK GABE
Nabarrori, gure anaiari,
Mirespenez eta esker onez.
-I-
Hace semanas
que, invirtiéndose el orden,
el invierno desplazó
a mi cálida primavera.
Llovió primero
-nos mojó la lluvia
helándonos a todos-,
y un nuevo parte
metereológico
asegura que cuajará la nieve
que ya cae sobre cada una
de las flores de mi sonrisa.
-II-
Me dice el espejo
que estoy serio, que estoy triste,
que hoy no sonrío.
Me miro fijamente
a los ojos, parecen los mismos
de siempre,
pero hace unas cuantas horas
que sólo consiguen ver
la evidente huella de tus pasos
iniciando el camino del que ya
nunca se vuelve.
Tiemblan las veinticuatro
horas del día. Tiemblo.
Abandono el espejo
y ni un solo paso doy
sin tropezar con el preludio
de tu adiós definitivo.
Ni destrozándome los oídos
dejo de escuchar
tus decadentes latidos.
-III-
Actor principal
de la obra y, aunque intenso,
¡qué corto fue tu papel
encima del escenario!
Con el aforo del teatro
repleto de entregados espectadores,
cayó el telón sobre las tablas.
Hubo llantos
cuando el telón volvió a elevarse
y, para recibir los aplausos,
tú allí ya no estabas.
DE DOS MUJERES A LA VEZ
Me enamoré
de dos mujeres a la vez.
Una era bella,
la otra también.
Me enamoré
de dos mujeres a la vez.
¿Queréis quedaros conmigo?,
un día les pregunté.
Me enamoré
de dos mujeres a la vez.
Una se marchó
y la otra se fue.
PILI
A la virgen del Pilar
Un día cualquiera
tropiezo con el pie de la casualidad
-estratégicamente colocado
para realizar una zancadilla-,
y salgo volando por la ventana
abierta de par en par
con un "hasta luego" dulce
sonando en mis oídos.
Cruzo el Ebro sin necesidad
de mover las alas, a un palmo
de la felicidad, rozando a veces
las hojas de sus ramas
con la savia de mi sonrisa.
Y aterrizo en tu plaza -improvisado
aeropuerto donde llegan los vuelos
más fieles a tu belleza.
Y me siento frente a tu casa
rodeado de nutridas palomas -las he examinado
una por una, pero ninguna
de ellas lleva una rama de olivo
en el pico.
Y veo a los feligreses
entrando al estómago de su hogar
por la abertura de sus grandes bocas...
Con tanto visitante
ofreciéndote devotamente su amor
y sin reservas,
no entiendo, Pili, de verdad
que no lo entiendo cómo
permaneces
virgen, virgen todavía.

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